sábado, 25 de julio de 2009

Nasrudin

La sugestión

Un grupo de alumnos del Mullah, encabezados por Ismael, el de peor conducta y asistencia, armaron una pesada broma para su maestro.
Se dispersaron una mañana por el camino que recorría Nasrudín para ir a la escuela y apenas éste salió de su casa, se encontró ya con el primer bromista, que le dijo:
—Mullah, está pálido y ojeroso, ¿está seguro de sentirse bien?
Nasrudín sonrió, pero no contestó, y continuó su camino. Un segundo alumno apareció a los pocos metros y exclamó:
—Nasrudín, qué mal se ve. ¿No sería mejor que se metiera en la cama por unos días?
Nasrudín comenzó a preocuparse un poco.
Unos ocho alumnos más se le acercaron a lo largo de su trayecto con comentarios del mismo tipo. En ese punto, el Mullah ya sudaba frío y las piernas no le sostenían. Al llegar temblequeante a la puerta de la escuela, se encontró con Ismael, quien lo esperaba con ambos brazos abiertos, diciéndole:
—Nasrudín, se lo ve terriblemente mal.
—Sí, es verdad, dijo el Mullah, y en ese mismo instante se desmayó.
Nasrudín debió guardar cama por un mes, y los alumnos tuvieron las vacaciones esperadas.

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