viernes, 3 de julio de 2009

Dos monjes y una joven hermosa

Dos monjes iban cruzando un río. Se encontraron con una mujer muy joven y hermosa que también quería cruzarlo, pero tenía miedo, así que un monje la subió sobre sus hombros y la llevó hasta la otra orilla. El otro monje estaba furioso. No dijo nada pero hervía por dentro; esto estaba prohibido. Un monje no debía tocar una mujer y este monje no sólo la había tocado sino que la había llevado sobre sus hombros.
Recorrieron varias leguas. Cuando llegaron al monasterio, mientras entraban,
el monje que estaba enfadado se volvió hacia el otro y le dijo:
—Tendré que decírselo al maestro. Tendré que informar acerca de esto. Está prohibido.
—¿De qué estás hablando, qué está prohibido?, preguntó el otro.
—¿Te has olvidado?, llevaste a esta hermosa mujer sobre tus hombros, dijo el que estaba enojado.
El otro monje se rió y luego dijo:
—Sí, yo la llevé. Pero la dejé en el río, muchas leguas atrás. Tú, todavía la estás cargando.

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