sábado, 4 de julio de 2009

Nasrudin

El contrabandista

Todos sabían que era indiscutiblemente un contrabandista. Más, era, incluso célebre por ello. Pero nadie había logrado jamás descubrirlo y mucho menos demostrarlo. Con bastante frecuencia, atravesaba de la India a Pakistán a lomos de su burro y los guardias, aún sospechando que contrabandeaba, no lograban obtener ninguna prueba de ello.
Sucedieron varios almanaques y el Mullah Nasrudin con muchos años encima, se retiró a vivir apaciblemente a un pueblo de la India. Cierto día, uno de los guardias que acertó a pasar por allí se lo encontró y le dijo:
—Yo he dejado de ser guardia y tú de ser contrabandista. Ahora que puedo, quiero pedirte un favor. Dime, amigo, qué contrabandeabas.
Y el Mullah precisó:
—Burros.

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