miércoles, 15 de julio de 2009

Nasrudin

La escasez de agua

Había bastante escasez de agua, y las lluvias no aparecían. Los lagos que suministraban a la ciudad, habían bajado mucho su nivel.
El Consejo Municipal anunciaba que necesitaba un pocero zahorí que encontrase un manantial.
Nasrudin, que estaba trabajando en una fabrica cercana, se ofreció de voluntario para ayudar en la tarea.
Estipuló que su labor para conseguir agua tendría que realizarse en lunes.
Cuando llego el día señalado, en vez de tomar una vara de las que se utilizan para buscar agua, el Mullah rodeado de una muchedumbre de espectadores curiosos, se despojo de su camisa, pidió que le trajeran una tina y un poco de agua y comenzó a lavar la camisa. De cuando en cuando, miraba hacia el cielo.
Alguien protestó:
—¿Pero, qué tiene que ver el lavar tu camisa con encontrar agua para la ciudad?
—Paciencia, No es el lavarla lo que surte efecto. Cualquier tonto sabe que precisamente cuando se cuelga la ropa a secar es cuando la lluvia comienza a caer. Dijo Nasrudin.

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