viernes, 17 de julio de 2009

El hereje

Los filósofos, los lógicos y los doctores de la ley fueron convocados a la Corte para interrogar a Nasrudín. El caso era serio, pues el Mullah había admitido haber ido de pueblo en pueblo diciendo:
—Los así llamados sabios son personas ignorantes, desorientadas e indecisas.
Se lo acusaba de estar minando la seguridad del Estado.
—Usted puede hablar primero, dijo el Rey.
—Que traigan plumas y papel, pidió el Mullah. Plumas y papel fueron traídos.
—Que les sean entregados a cada uno de los siete sabios.
Su indicación fue cumplida.
—Que separadamente respondan por escrito a la siguiente pregunta: ¿Qué es el pan?
Así se hizo.
Las respuestas fueron entregadas al Rey, quien las leyó en voz alta.
La primera decía: 'Es un alimento'.
La segunda: 'Es harina y agua'.
La tercera: 'Un don de Dios'.
La cuarta: 'Masa horneada'.
La quinta: 'Depende del sentido que se le dé a la palabra'.
La sexta: 'Una sustancia nutritiva'.
La séptima: 'Nadie lo sabe realmente'.
—Cuando ellos decidan qué es el pan, dijo Nasrudín, podrán formarse juicio sobre otras cosas. Como por ejemplo, si estoy en lo cierto o me equivoco. Oh, mi rey ¿Puede usted confiar en esta gente asuntos que impliquen evaluar y juzgar? ¿No es extraño que no puedan ponerse de acuerdo sobre algo que comen todos los días y que, sin embargo, sí, coincidan en que soy un hereje?

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