sábado, 18 de julio de 2009

Una carga de sal

Un día, Nasrudin, llevaba una carga de sal al mercado. Su asno tuvo que vadear un río y la sal se disolvió.
Al alcanzar la otra orilla, el animal se puso a corretear, contentísimo de haber visto aligerada su carga.
Pero, Nasrudin estaba muy enfadado y al día siguiente de mercado,
el Mullah llenó los sacos con abundante algodón.
Al cruzar el río, el asno casi se ahoga por culpa del exceso de peso.
-¿Lo ves?, dice triunfalmente Nasrudin. ¡Esto te enseñará a pensar que ganas algo cada vez que cruzas un río!

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