miércoles, 15 de julio de 2009

Nasrudín visita la India

El Mullah Nasrudín visitó la India. Llegó a Calcuta y comenzó a pasear por una de sus tantas abigarradas calles. De repente vio a un hombre que estaba en cuclillas vendiendo lo que el Mullah se imaginó que eran dulces, aunque en realidad se trataba de chiles picantes.
Nasrudín era muy goloso y compró una gran cantidad de los supuestos dulces, dispuesto a darse un gran atracón. Estaba contento, se sentó en un parque y empezó a comer chiles a dos carrillos. Pero, nada más morder el primero de los chiles sintió fuego en el paladar. Esos 'dulces' eran tan picantes que se le puso roja la punta de la nariz y comenzó a soltar lágrimas. No obstante, continuaba llevándose sin detenerse los chiles a la boca. Estornudaba, lloraba, hacía muecas de malestar, mas seguía devorando los chiles. Asombrado, un paseante se acercó a él y le dijo:
—Oh, ¿no sabes que los chiles sólo se comen en pequeñas cantidades?
Casi sin poder hablar, El Mullah comentó:
—Buen hombre, créeme, yo pensaba que estaba comprando dulces.
—Bueno, está bien, pero ahora ya sabes que no son dulces. ¿Por qué sigues comiéndolos? dijo el paseante.
Entre 'toses' y sollozos, Nasrudín dijo:
—Ya que he invertido en ellos mi dinero, no los voy a tirar.

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