jueves, 16 de julio de 2009

Nasrudin

La comió el gato

Un día, Nasrudin regresó del mercado con una buena pieza de carne. Sólo de imaginarla deliciosamente preparada, se le hacía harto difícil esperar la hora de la cena. Así que pidió a su esposa que la cocinara, y salió a tomar el té, y a fumar un narguile para relajarse y esperar.
Mientras tanto, su esposa recortó la carne, la ensartó en agujas para asarla e invitó a sus mejores amigos a compartir su shish-kebab.
El Mullah regresó a su casa justamente después de que los amigos de su esposa habían partido. Sentado a la mesa, no podía creer lo que veían sus ojos: sólo un plato de sopa para su cena.
—¿Dónde está la carne?, preguntó Nasrudin.
—Ay, se la comió el gato, contestó su esposa.
—¡Qué!, si compré un kilo.
El Mullah fue a traer al gato, que estaba lamiéndose una patita, tomó dos medidas, pesó al flacucho animal, y exclamó:
—¡Pesa exactamente un kilo! Si esto es la carne, ¿dónde está el gato? Y si éste es el gato, ¿dónde está la carne?

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