miércoles, 15 de julio de 2009

Nasrudin

La farmacia cósmica

El Mullah Nasrudin estaba sin trabajo, y preguntó a algunos amigos a que profesión podía dedicarse.
—Nasrudin, tu eres muy capaz, y sabes mucho sobre las propiedades medicinales de las hierbas. Podrías abrir una farmacia.
Se fue a su casa, pensó en ello, y se dijo: "Sí, es una buena idea, creo que soy capaz de ser farmacéutico".
Cierto que Nasrudin estaba pasando por uno de sus momentos en lo que deseaba ser muy prominente e importante:
—No voy a abrir solamente un herbolario o una farmacia que se ocupe de hierbas, sino algo enorme que producirá un impacto significativo.
Compró una tienda, instaló las estanterías y vitrinas, y cuando llegó el momento de pintar el frente exterior colocó un andamio, lo cubrió con sábanas y trabajó detrás de él. No le dejó ver a nadie qué nombre iba a ponerle a la farmacia, ni cómo estaba pintando el exterior.
Después de varios días, distribuyó folletos por doquier, que decían:
'La gran inauguración es mañana a las nueve'.
Todas las personas del pueblo y de los pueblos vecinos vinieron y se quedaron de pie esperando frente a la nueva tienda.
A las nueve salió Nasrudin, quitó la sábana que cubría la fachada de la tienda, y había allí un enorme cartel que decía:
Farmacia Cósmica y Galáctica de Nasrudin y debajo, con letras más pequeñas: 'Armonizada con influencias planetarias'
Muchas personas se quedaron muy impresionadas, y él feliz, con muy buenos negocios ese día. Por la tarde el maestro de la escuela local fue y le dijo:
—Francamente, Nasrudin, esas afirmaciones que usted hace son un poco dudosas.
—No, no, dijo el Mullah. Todas las afirmaciones que hago acerca de influencias planetarias son absolutamente ciertas: cuando el sol se levanta, abro la farmacia, y cuando el sol se pone, la cierro.

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