martes, 14 de julio de 2009

Nasrudin


El yogui

Nasrudin pasó delante de una gruta y vio a un yogui meditando, y le preguntó:
¿Qué pretendes alcanzar con tu búsqueda espiritual?
—Contemplo a los animales y he aprendido de ellos muchas lecciones, que pueden cambiar la vida de un hombre.
—Pues a mí, en una ocasión, un pez me salvó la vida.
El yogui se quedó asombrado: ¡sólo a un santo podría salvarle un pez la vida! Le preguntó cómo había sucedido tal milagro, pero el Mullah quería aprender antes todo lo que el yogui sabía.
El yogui, convencido de que se encontraba delante de un gran sabio, le enseñó lo que había aprendido a lo largo de aquellos años. Cuando hubo acabado, le rogó:
—Ahora que el señor conoce todo lo que la vida me enseñó, quisiera que me contase cómo le salvó la vida el pez.
—Es muy sencillo, aseguró Nasrudin. Estaba muriéndome de hambre cuando lo pesqué, y gracias a él, pude sobrevivir tres días más.

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