domingo, 19 de julio de 2009

Las olas

Majestuosamente, las olas golpeaban contra las tres rocas y sus ondas de azul intenso estaban coronadas por una blanquísima espuma.
Nasrudin, al apreciar este espectáculo por vez primera, experimentó un momentáneo sobrecogimiento.
Luego, se aproximó a la orilla, tomó un poco de agua en el hueco de su mano y la probó.
—Vaya, dijo el Mullah, pensar que es algo con tantas pretensiones y no vale la pena beberla.

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