domingo, 19 de julio de 2009

La letra de la ley

Nasrudín encontró una valiosa sortija en la calle. Deseaba quedársela. Pero de acuerdo con la ley, quien encontrara un objeto debía ir hacia el mercado y pregonar el hecho tres veces a viva voz.
A las tres de la mañana el Mullah fue a la plaza, y tres veces gritó:
—¡He encontrado tal y tal sortija!
Al dar el tercer grito, la gente comenzó a inundar las calles.
—¿De qué se trata, Mullah?, le preguntaron.
—La ley estipula una triple repetición y es probable que la quebrante si lo reitero por cuarta vez. Pero les diré otra cosa: puedo asegurarles que soy dueño de una sortija de diamantes, asevera el Mullah.

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