domingo, 19 de julio de 2009

Un mal presagio

El Rey estaba de mal humor. Cuando salió del palacio para ir de caza se encontró con Nasrudín.
—Es mal presagio ver a un Mullah cuando se va de cacería, les gritó a sus guardias. ¡No permitan que me mire, azótenlo para que salga del camino!
La orden fue cumplida.
Sucedió que la cacería fue un éxito.
El Rey mandó buscar a Nasrudín.
—Lo siento, Mullah. Pensé que eras un mal presagio. He comprobado que no es así.
—¡Usted pensó que yo era un mal presagio!, dijo Nasrudín. Usted me mira a mí y consigue un buen botín. Yo lo miro a Usted y me azotan. ¿Quién es un mal presagio para quién?

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