jueves, 16 de julio de 2009

Nasrudin

La Brújula

Unos viajeros, que atravesaban un desierto, encontraron una brújula y, fueron a enseñársela a Nasrudin. Le preguntaron si sabía que era.
Nasrudin tomó la brújula, la examinó, y rompió a sollozar. Un instante más tarde dejó de llorar y se echó a reír, a reír más y más.
—¿Por qué lloras, y por qué ríes?, le preguntaron los viajeros.
—Oh, me he puesto a llorar al pensar en vuestra ignorancia, respondió Nasrudín, porque no sabéis qué es este objeto. Y me he echado a reír al pensar en la mía. Porque yo tampoco lo sé.

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