jueves, 16 de julio de 2009

Nasrudin

El forastero

Nasrudin era conocido por su sentido del humor y por sus respuestas ingeniosas y atinadas. Cierto día, un hombre llegó hasta Aksehir para conocerlo y escucharlo. El forastero vio a un hombre recostado en la pared, y le preguntó si sabía en dónde podría encontrar a Nasrudin. El hombre le contestó que estaba ocupado deteniendo la pared para que no se cayera, pero que si le ayudaba, él iría a buscar al Mullah, y se lo traería. El forastero estuvo de acuerdo, y se apoyó contra el muro. Esperó horas y horas, y el hombre no regresaba.
Alguien de la ciudad al verlo le preguntó qué estaba haciendo. Cuando explicó lo que había sucedido, todos rieron y le dijeron:
—Sólo Nasrudin pudo haber hecho algo así. Era el hombre que buscas.

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