sábado, 18 de julio de 2009

El tazón de veneno

Cuando Nasrudin trabajaba como servidor en casa de un mufti, éste recibió un día un tazón de miel como obsequio, de un amigo. Después de haber comido una parte, el mufti dijo a Nasrudin antes de salir:
—Nasrudin, voy a la residencia del gobernador. Guarda este tazón de veneno que acaba de obsequiarme mi amigo. No vayas a dejarlo caer.
Al decir esto montó a caballo y partió.
Una vez que el mufti hubo salido, Nasrudin, sin apresurarse, sacó el tazón de miel y se lo comió todo. Después fue a la cocina y rompió la olla, los cucharones y las vasijas. Cuando el mufti regresó a su casa y vió que el tazón donde había puesto la miel estaba vacío, preguntó:
—dónde está el veneno, Nasrudin?
—Excelencia, hoy he ocasionado un gran desastre! Por un descuido, he roto los tazones, la olla, los cucharones y las vasijas. Pensé que a su regreso me reprocharía y me exigiría una indemnización. No sé cómo podría pagarle siendo tan pobre? Reflexioné largo rato, y pensé que lo mejor sería morir. Por eso he tomado todo el veneno que le obsequió su amigo. Espero que dentro de poco me sobrevenga un ataque y muera envenenado.

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