miércoles, 15 de julio de 2009

Nasrudin

Los dientes del sultán

Cierto Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Al despertar, ordenó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.
—¡Qué desgracia, excelso Señor!, exclamó el Sabio. Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de Vuestra Majestad.
—¡Qué insolencia!, vociferó el Sultán enfurecido. ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y encargó que le dieran cien latigazos. Más tarde mandó que le trajesen a Nasrudín y le contó lo soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo:
—¡Oh, Señor! Gran felicidad le ha sido reservada. El sueño significa que sobrevivirás a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó que le dieran a Nasrudín cien monedas de oro. Cuando el Mullah salía del Palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado:
—¡No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que el primer Sabio. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
—Recuerda bien, amigo mío, respondió Nasrudín, que todo depende de la forma como se dicen las cosas.

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