sábado, 18 de julio de 2009

La humanidad está dormida

—La humanidad esta dormida, dijo el Mullah Nasrudin al ser acusado un día en la Corte, de quedarse dormido. El sueño del sabio es fértil y la vigilia del hombre medio es casi inútil para todo el mundo.
El rey se molestó.
Al día siguiente, nuevamente se durmió después de una suculenta comida, y el rey mandó que le llevaran a un aposento contiguo.
Cuando la Corte iba a levantar la sesión, Nasrudin fue acompañado, aún medio dormido, a la sala de audiencias.
—Has vuelto a dormirte, dijo el rey.
—He estado todo lo despierto que hacía falta.
—Muy bien: entonces, cuéntanos los acontecimientos ocurridos hasta
que llegaras a esta sala.
Ante el asombro general, el Mullah comentaba una larga y complicada historia que el rey había recitado.
—¿Cómo lo has hecho, Nasrudin?, le preguntaban.
—Muy sencillo, repuso el Mullah; comprendí por la expresión del rostro del rey que iba a contar otra vez esta vieja historia. Tal es la razón de que me durmiera mientras la contaba.

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