domingo, 19 de julio de 2009

Guardar un secreto

Un aspirante a discípulo acosaba a Nasrudín haciéndole pregunta tras pregunta. Contestaba a todas, pero se daba cuenta que el hombre no quedaba del todo satisfecho; aunque, realmente, se veía el progreso.
Finalmente el hombre dijo:
—Maestro, necesito una guía más explícita.
—¿Qué sucede?
—Avanzo, pero quisiera andar más rápidamente. Por favor, dígame un secreto, he oído, lo hace con otros.
—Te diré cuando estés preparado.
Más tarde el hombre volvió sobre el tema.
—Bien. Tú sabes que tu necesidad es la de imitarme, ¿no es cierto?
—Así es.
—¿Puedes guardar un secreto?
—Nunca se lo diría a nadie.
—Bueno, observa que yo puedo guardar un secreto tan bien como tú.

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