martes, 14 de julio de 2009

Nasrudin

Opiniones encontradas

Cierta vez, Nasrudín e hijo emprendieron un viaje. El Mullah prefirió que su niño viajara en el burro y, él ir caminando.
En el camino, algunas personas, con asombro e indignación, decían:
—¡Miren a ese niño, joven y fuerte! ¡Juventud de hoy en día, no tiene respeto por los mayores! ¡Va montado sobre el burro y hace caminar a su pobre padre!
Cuando toda esa gente quedó atrás, el chico sintiéndose avergonzado le insistió a su padre que se subiera sobre el burro. Y poco más tarde, se cruzaron con otras personas, que dijeron:
—¡Miren eso! ¡Ese pobre niño! ¡Tiene que caminar mientras su padre monta sobre el burro!
Ahora ¿qué les quedaba hacer? Decidieron probar la última posibilidad: montaron los dos en el burro. Entonces, otro grupo que se acercaba, dijo:
—¡Oh, mirad que gente tan violenta! El pobre burro está casi muerto.
Cuando se hubieron alejados de esas personas, Nasrudín, le dijo a su cada vez más mortificado hijo:
–Creo que lo mejor será que los dos caminemos. Así nadie se quejará. Continuaron su viaje caminando. Poco más tarde se encontraron con otro grupo, que dijeron:
—¡Mi Dios! ¡Miren a esos tontos! ¡Caminando bajo este sol ardiente y ninguno de ellos monta el burro!

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