sábado, 18 de julio de 2009

El atajo

Era una mañana espléndida y el Mullah iba caminando hacia su casa.
"¿Por qué, pensó, no tomo un atajo a través del hermoso bosque que hay junto al polvoriento camino?".
"¡Es un día único, un día para empresas afortunadas!, exclamó para sí, adentrándose en la espesura. Casi inmediatamente se encontró en el fondo de un barranco escondido".
"He hecho bien en tomar este atajo, reflexionó mientras yacía en el barranco, porque si cosas así ocurren en medio de tanta belleza, ¿Qué catástrofe no podría haberme ocurrido en ese monótono camino?".

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