miércoles, 26 de agosto de 2009

Baile de disfraces

-Durante una de las estancias en Bagdad, Nasrudín asistió a un baile de disfraces. Volvió al hogar hecho una piltrafa y con la indumentaria hecha jirones. Cuando su mujer lo vio en ese estado calamitoso sólo atinó, presurosa, a pedir ayuda a sus buenos vecinos. Ellos le dijeron:
—Se diría, Mullah, que te han dado una buena paliza.
—¡Se diría, se diría! ¡Claro que me la han dado! dijo Nasrudín, airado.
—Pero Nasrudin, en Bagdad la gente no anda por ahí arreando palos a quienes se disfrazan por carnaval. Tú eres un maestro sufí.
—Bueno ¿pero quién le explica a los kurdos que vas disfrazado cuando ellos van buscando árabes para darles una paliza?

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