jueves, 20 de agosto de 2009

Conciencia social

Alguien le señaló al Mullah que, él debería estar tan interesado en el bienestar de los demás como lo estaba en el suyo propio. Por lo tanto, la vez que se tragó una cucharada de sopa demasiado caliente, salió corriendo hasta la calle del pueblo, gritando:
—¡Cuidado, cuidado, mi estómago se ha incendiado!

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