jueves, 20 de agosto de 2009

Conocimiento teórico

Nasrudín deseaba ofrecerles a sus dos hijos una buena educación.
Con esta idea en la cabeza, los envió a la sede suprema del saber.
Cuando, años más tarde regresaron como filósofos, decidió probar
sus conocimientos y la manera de aplicarlos en la vida.
—Coged esa silla y ponedla sobre mi burro, dijo a los universitarios.
En vez de realizar esa sencilla tarea, se sentaron y comenzaron a discutir el problema desde todos los ángulos y todos los vértices.
Al anochecer, todavía no habían conseguido arribar a una decisión.
—¡Justo lo que pensaba! ¡Tanto conocimiento teórico los hace tan inteligentes como mi burro!, dijo su desalentado padre.

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