domingo, 2 de agosto de 2009

Nasrudin

El loro cachondo

Nasrudin tiene un loro muy salido. El sinverguenza decía obscenidades continuamente, sobre todo cuando había gente. Al Mullah se le notaba muy preocupado. Se estaba poniendo horrible.
Alguien sugirió que lo llevase al veterinario; asiente y es lo que hace.
El veterinario examina al loro a fondo y dice:
—Bueno, Nasrudin, tienes un loro cachondo. Yo tengo una hembra muy dulce y joven. Por quince rupias tu pájaro puede entrar en la jaula con ella.
El loro está escuchando desde la jaula. El Mullah murmura: "Dios, no sé... ¿quince rupias?".
—Venga, venga, Nasrudin, ¡qué demonios!, protestaba el salaz loro.
—Está bien, de acuerdo, recapacita el Mullah, y le da quince rupias al veterinario.
El veterinario mete al loro en la jaula de la hembra y cierra la cortina. Los dos hombres se sientan a esperar. Hay un momento de silencio y luego, un gran desbarajuste y plumas saliendo por sobre la cortina.
—¡Santo cielo!. grita alarmado el veterinario, y pronto, corre a abrir la cortina.
El loro macho tiene a la hembra en el fondo de la jaula sujetándola con una garra y con la otra le estaba arrancado todas las plumas.
—Por quince rupias te quiero desnuda, ¡desnuda!, gritaba encantado.
Y ya, al ver al veterinario y a su dueño, da un grito de alegría y dice:
—¡Eh, Nasrudin! ¿no es así como tú también lo haces con las mujeres?

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