miércoles, 26 de agosto de 2009

Empatía



El Mullah Nasrudín, sentado a la sombra, mira el camino en tanto que su mujer, sentada a su lado pero vuelta de espaldas, miraba hacia el otro lado. Prontamente, comenta a su marido de manera pausada:
—¡Cuánta belleza! ¡Hay muchos pájaros y las nubes son maravillosas!
¡Es un paisaje espléndido!
—Te equivocas, como de costumbre ¡Es un paisaje triste: por mi lado no hay nubes ni pájaros!, protesta Nasrudín.

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