domingo, 2 de agosto de 2009

Nasrudin



Es muy infeliz

—¿Por qué estás tan triste? Le preguntó un amigo a Nasrudin.
—Mi esposa insistió en que dejara de jugar, fumar y beber. Y yo lo hice, contestó el Mullah.
—Tu esposa debe de estar ahora muy feliz. Le dijo entonces el amigo.
—Ese es el problema. Ahora ya no tiene nada para quejarse y por lo tanto es muy infeliz. Respondió Nasrudin.

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