jueves, 20 de agosto de 2009

La rata cartesiana

Estaba una rata a la orilla de un río empeñada en que el elefante, que se daba plácidamente su baño, saliese del agua. Pero el elefante estaba disfrutando y se negaba a salir.
—¡Te digo que salgas! ¿Me has escuchado?
—¿Cómo no oírte con esos gritos? ¿Para qué quieres que salga si te puedo escuchar desde el agua?
—Te lo diré cuando hayas salido. Es muy importante, ¿me entiendes?
En fin, que la rata no cejaba en su empeño y el elefante, inmenso y tranquilo, salió del agua y se plantó delante de la rata que lo miró decepcionada.
—¡Quería saber si te habías puesto mi traje de baño!

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