viernes, 28 de agosto de 2009

Actor sin talento

Nasrudin estuvo muchos años sin trabajo, quería ser actor pero tenía escaso talento para ello. Pero cada día, religiosamente, iba a ver a su representante. Llamaba, y una vez dentro de la oficina, preguntaba:
—¿Hay algo nuevo? ¿Has conseguido algo para mi?
El representante, invariablemente, siempre le respondía en negativo:
—Nada, por el momento no hay nada.
Pasaron los días, los meses y los años, y la presencia de Nasrudin se convirtió en una rutina. En cualquier época del año, hiciera el tiempo que hiciera, bueno o malo, su representante estaba convencido que Nasrudin aparecería, y siempre con la misma pregunta, y siempre con la misma esperanza. Y como siempre con igual respuesta, negativa:
—Lo siento, no he conseguido nada, no te he encontrado nada.
Un día, la llamada en la puerta sonó diferente, triste. Al verlo entrar, su representante se preguntaba: "¿Por qué estará tan triste hoy?".
—Escucha, durante las dos semanas siguientes no me comprometas con nadie, me voy de vacaciones, dijo Nasrudin.

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