jueves, 20 de agosto de 2009

La fuerza de la costumbre

El Mullah Nasrudin estaba enfermo y fue hospitalizado.
Alguien llamó a la puerta y entró una mujer de aspecto enérgico.
—Soy su médico. Desnúdese, he venido a examinarle, dijo ella.
—¿Del todo?, preguntó el Mullah.
—Sí, del todo.
Así que se desnudó. La doctora primero lo examinó y luego le dijo:
—Ya puede usted acostarse. ¿Tiene alguna pregunta que hacer?
—Sólo una: ¿por qué se ha molestado en llamar a la puerta?
—La fuerza de la costumbre, respondió la mujer.

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