lunes, 3 de agosto de 2009

Nasrudin

Mi esposa se enteró

Nasrudin se dirigió donde estaba su jefe y le dice:
—Por favor, tendrías que subirme el sueldo.
—¿Te has vuelto loco? Hace tan sólo dos días te doblamos el sueldo, y ahora ¿otra vez? No ha transcurrido ni siquiera una semana.
—Eso es verdad, pero mi esposa se enteró de ese aumento, así que no sirvió de nada. Tendrás que subírmelo un poco más, tan sólo para mi calderilla, rogó Nasrudin.

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