miércoles, 5 de agosto de 2009

Nasrudin

Clérigo tacaño

Nasrudín visitó a un clérigo con fama de tacaño, quien le preguntó:
—Nasrudin, ¿te gustaría comer un bocado?
Cuando la comida llegó, el Mullah observó que efectivamente no era
más que un bocado. En ese instante un mendicante se asomó por la
ventana. El clérigo le gritó:
—¡Vete, o te romperé la cabeza!
—Hermano, aléjate volando. Tengo experiencia para asegurarte que este hombre nunca exagera, dijo Nasrudín.

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