martes, 26 de enero de 2010

Nasrudin

Mis pertenencias



Cierto día, Nasrudín salió al jardín muy temprano para plantar algunos brotes. Al llegar la noche, los arrancó y se los llevó dentro de su casa.
—¿Qué intentas haces?, le preguntó su esposa.
—Los tiempos están tan malos que no quiero dejar ninguna de mis pertenencias afuera, donde cualquiera me las puede robar, explicó
el Mullah.


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