lunes, 12 de abril de 2010

Nasrudin

La casa desvalijada

Nasrudin y su esposa llegan a la casa y la encuentran desvalijada. Los ladrones habían robado todo.
—Es todo culpa tuya, ¡toda! le reprendió la esposa al Mullah, deberías haberte asegurado de que la casa estaba cerrada antes de irnos.
Los vecinos ya tomaron parte y comenzaron a criticar y reprender al desventurado Nasrudin.
—No debió haber bloqueado las ventanas adecuadamente, infirió uno de los vecinos.
—Usted tiene la culpa de haber perdido todo. Usted debería tener su dinero en el banco y los objetos de valor en la caja fuerte, dijo otro.
—Las cerraduras eran defectuosas y tu no las reemplazastes, dijo un tercero.
—Un momento, dijo Nasrudin, ¿aquí soy yo el único culpable?
—Entonces, ¿de quién es la culpa? gritaron todos.
—¿Qué pasa con los ladrones? preguntó Nasrudin. ¿Son totalmente inocentes?

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