miércoles, 18 de diciembre de 2013

Nasrudin

De distintas maneras

Nasrudín no se sentía muy seguro en cuanto al protocolo cortesano. No obstante figuraba entre los notables que serían recibidos por el sultán cuando éste visitase la localidad. Un palafrenero lo instruyó rápidamente. El monarca le preguntaría cuánto tiempo llevaba en aquel lugar, cuánto tiempo había estudiado para ser Mullah y si le satisfacían los impuestos y el bienestar espiritual del pueblo.
Memorizó sus respuestas; pero las preguntas comenzaron en otro orden:
—¿Cuántos tiempo has estudiado?
—Treinta y cinco años.
—¿Qué edad tienes entonces?
—Doce años.
—¡Esto es imposible! ¿Quién de nosotros dos está loco?
—Ambos, majestad.
—¿Dices que estoy loco como tú?
—Por supuesto que estamos locos, dijo Nasrudin, pero de distintas maneras, majestad.

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