martes, 28 de octubre de 2014

Nasrudin



Mirar escaparates

Un hambriento Nasrudín andaba en cierta ocasión por el mercado. Al pasar delante de un puesto de brochetas, se detuvo a contemplar la suculenta carne que se estaba asando.
—Esas brochetas ¿son de una carne tan reciente que el cordero estaba ayer pastando en la ladera de la montaña?
—Sí, es la carne más tierna que probablemente puedas encontrar en toda la ciudad.
—¿Y coges esa carne tierna, le añades especias y luego la asas sobre las llamas hasta que esté perfectamente cocinada?
—¡Sí, así es!
—¿Y es tan exquisita que se derraman lágrimas de placer de los ojos de cualquier hombre que la coma?
—Hermano, salmodió el dependiente, ¡hasta que no pruebes estas brochetas no sabrás lo que es vivir!
—¡Qué pena, entonces, respondió Nasrudín, que sólo esté mirando escaparates!

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