domingo, 2 de noviembre de 2014

Nasrudin

Aclarando el asunto

Un perro ajeno había ensuciado la calle entre dos casas. Cada vecino reclamaba que el otro la limpiara.
Nasrudin estaba en el tribunal cuando el asunto fue presentado ante
el magistrado.
Al juez le molestaba que el Mullah afirmara ser un árbitro en derecho consuetudinario. El caso era complicadísimo, así que decidió bajarle un poquito los humos a Nasrudin.
—Acataré tu decisión, Mullah, dijo, pues éste es un caso harto difícil. Tienes la última palabra.
—Mi decisión, respondió inmediatamente Nasrudin, es que, al ser competencia de la judicatura el aclarar los asuntos en una disputa, debería limpiarla usted.

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