Viejo smoking (tango-lunfardo)
Campaneá cómo el cotorro va quedando despoblado
todo el lujo es la catrera compadreando sin colchón
y mirá este pobre mozo cómo ha perdido el estado,
amargado, pobre y flaco como perro de botón.
Poco a poco todo ha ido de cabeza p'al empeño
se dio juego de pileta y hubo que echarse a nadar...
Sólo vos te vas salvando porque pa' mi sos un sueño
del que quiera Dios que nunca me vengan a despertar.
Viejo smocking de los tiempos
en que yo también tallaba...
¡Cuánta papusa garaba
en tus solapas lloró!
Solapas que con su brillo
parece que encandilaban
y que donde iba sentaban
mi fama de gigoló.
Yo no siento la tristeza de saberme derrotado
y no me amarga el recuerdo de mi pasado esplendor;
no me arrepiento del vento ni los años que he tirado,
pero lloro al verme solo, sin amigos, sin amor;
sin una mano que venga a llevarme una parada,
sin una mujer que alegre el resto de mi vivir...
¡Vas a ver que un día de éstos te voy a poner de almohada
y, tirao en la catrera, me voy a dejar morir!
Viejo smocking, cuántas veces
la milonguera más papa
el brillo de tu solapa
de estuque y carmín manchó
y en mis desplantes de guapo
¡cuántos llantos te mojaron!
¡cuántos taitas envidiaron
mi fama de gigoló!
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lunes, 25 de mayo de 2009
Celedonio Flores
Vieja luna (tango-lunfardo)
Como el sol hace mucho me alegraba de día
hoy me alegra, en la noche, la caricia lunar.
Mi bohemia se hunde en su melancolía,
mi bohemia la busca misteriosa y fatal.
Si estoy solo en mi pieza, en mi lúgubre pieza,
soledad que matizan cigarrillo y café,
abro bien la ventana y la luna me besa
y me besa la luna con un beso de fe.
Vieja luna
que brindaste la fortuna
de tu plata y tu bondad.
Vieja luna
te quiero como a ninguna,
como nadie te querrá.
Tú sabes
que es un secreto la pena
que en noches de luna llena
suavemente te conté.
Vieja luna
te quiero como a ninguna,
como a nadie más querré.
Cuando ambulo en las noches por mi barrio lejano
divagando de cosas que no son ni serán,
me da el brazo la luna, cual si fuera mi hermano,
y le cuento mis penas, mi desdicha, mi afán.
Es la linda de siempre, mi poética amiga,
blanca, suave, discreta, soñadora, cordial.
Si me ve que estoy triste me acaricia, me besa
y le enciende faroles a mi pobre arrabal.
Como el sol hace mucho me alegraba de día
hoy me alegra, en la noche, la caricia lunar.
Mi bohemia se hunde en su melancolía,
mi bohemia la busca misteriosa y fatal.
Si estoy solo en mi pieza, en mi lúgubre pieza,
soledad que matizan cigarrillo y café,
abro bien la ventana y la luna me besa
y me besa la luna con un beso de fe.
Vieja luna
que brindaste la fortuna
de tu plata y tu bondad.
Vieja luna
te quiero como a ninguna,
como nadie te querrá.
Tú sabes
que es un secreto la pena
que en noches de luna llena
suavemente te conté.
Vieja luna
te quiero como a ninguna,
como a nadie más querré.
Cuando ambulo en las noches por mi barrio lejano
divagando de cosas que no son ni serán,
me da el brazo la luna, cual si fuera mi hermano,
y le cuento mis penas, mi desdicha, mi afán.
Es la linda de siempre, mi poética amiga,
blanca, suave, discreta, soñadora, cordial.
Si me ve que estoy triste me acaricia, me besa
y le enciende faroles a mi pobre arrabal.
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Celedonio Flores
Tengo miedo (tango-lunfardo)
En la timba de la vida me planté con siete y medio,
siendo la única parada de la vida que acerté.
Yo ya estaba en la pendiente de la ruina, sin remedio,
pero un día dije planto y ese día me planté.
Yo dejé la barra rea de la eterna caravana,
me aparté de la milonga y su rante berretín;
con lo triste de mis noches hice una hermosa mañana:
cementerio de mi vida convertido en un jardín.
Garsonier, carreras, timbas, copetines de vicioso
y cariños pasajeros... Besos falsos de mujer...
Todo enterré en el olvido del pasado bullicioso
por el cariño más santo que un hombre pueda tener.
Hoy, ya vés, estoy tranquilo... Por eso es que, buenamente,
te suplico que no vengas a turbar mi dulce paz;
que me dejes con mi madre, que a su lado, santamente,
edificaré otra vida, ya que me siento capaz.
Te suplico que me dejes, tengo miedo de encontrarte,
porque hay algo en mi existencia que no te puede olvidar...
Tengo miedo de tus ojos, tengo miedo de besarte,
tengo miedo de quererte y de volver a empezar.
Sé buenita... No me busques... Apartate de mi senda...
Tal vez en otro cariño encontrés tu redención...
Vos sabés que yo no quiero que mi chamuyo te ofenda...
¡Es que tengo mucho miedo que me falle el corazón!
En la timba de la vida me planté con siete y medio,
siendo la única parada de la vida que acerté.
Yo ya estaba en la pendiente de la ruina, sin remedio,
pero un día dije planto y ese día me planté.
Yo dejé la barra rea de la eterna caravana,
me aparté de la milonga y su rante berretín;
con lo triste de mis noches hice una hermosa mañana:
cementerio de mi vida convertido en un jardín.
Garsonier, carreras, timbas, copetines de vicioso
y cariños pasajeros... Besos falsos de mujer...
Todo enterré en el olvido del pasado bullicioso
por el cariño más santo que un hombre pueda tener.
Hoy, ya vés, estoy tranquilo... Por eso es que, buenamente,
te suplico que no vengas a turbar mi dulce paz;
que me dejes con mi madre, que a su lado, santamente,
edificaré otra vida, ya que me siento capaz.
Te suplico que me dejes, tengo miedo de encontrarte,
porque hay algo en mi existencia que no te puede olvidar...
Tengo miedo de tus ojos, tengo miedo de besarte,
tengo miedo de quererte y de volver a empezar.
Sé buenita... No me busques... Apartate de mi senda...
Tal vez en otro cariño encontrés tu redención...
Vos sabés que yo no quiero que mi chamuyo te ofenda...
¡Es que tengo mucho miedo que me falle el corazón!
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Celedonio Flores
Soy un porteño (tango-lunfardo)
Soy un porteño nacido
en el barrio que se cuadre,
niño bien, medio compadre,
sobrador y consentido.
Tengo fama de aburrido
y ando galgueando la guita,
pero guardo la infinita
nobleza del ser humano,
si canto con “Mano a Mano”,
lloro con “La cumparsita".
Me hice una ley: ser derecho
en la mala y en la buena,
silbo y desato una pena
que se hizo nudo en mi pecho.
Guardo en el alma el acecho,
una pasión sin medida,
y sé jugarme la vida
por un naipe y una dama,
si me habrán dejao de cama
naipes, paicas y bebidas.
Me templé en los bodegones
sacando lustre al estaño,
vi hacer callo al desengaño
en corazón de varones.
Pianto de los metejones
que traen al amor fulero,
pero soy bueno y sincero
cuando el amor me echa garra.
¡Yo soy como la guitarra,
canto y lloro cuando quiero!
Soy un porteño nacido
en el barrio que se cuadre,
niño bien, medio compadre,
sobrador y consentido.
Tengo fama de aburrido
y ando galgueando la guita,
pero guardo la infinita
nobleza del ser humano,
si canto con “Mano a Mano”,
lloro con “La cumparsita".
Me hice una ley: ser derecho
en la mala y en la buena,
silbo y desato una pena
que se hizo nudo en mi pecho.
Guardo en el alma el acecho,
una pasión sin medida,
y sé jugarme la vida
por un naipe y una dama,
si me habrán dejao de cama
naipes, paicas y bebidas.
Me templé en los bodegones
sacando lustre al estaño,
vi hacer callo al desengaño
en corazón de varones.
Pianto de los metejones
que traen al amor fulero,
pero soy bueno y sincero
cuando el amor me echa garra.
¡Yo soy como la guitarra,
canto y lloro cuando quiero!
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Celedonio Flores
Por qué canto así (tango-lunfardo)
Porque cuando pibe me acunaba en tangos
la canción materna que llamaba al sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio pobre.
Porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos de llorar abiertos,
y en aquella pieza de mis buenos viejos
tuvo la pobreza su mejor canción...
Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en odio, en tristeza,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madres,
en las rebeldías del que es fuerte y tiene
que cruzar los brazos
cuando el hambre viene...
Y yo me hice en tangos,
porque es bravo, fuerte,
tiene algo de vida,
tiene algo de muerte...
Porque quise mucho, porque me engañaron,
y pasé la vida barajando sueños...
Porque soy un árbol que vivió sin flores,
porque soy un perro que no tiene dueño...
Porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero me desangro en besos...
Porque quise mucho y no me han querido...
¡Por eso yo canto tan triste, por eso!
Porque cuando pibe me acunaba en tangos
la canción materna que llamaba al sueño,
y escuché el rezongo de los bandoneones
bajo el emparrado de mi patio pobre.
Porque vi el desfile de las inclemencias
con mis pobres ojos de llorar abiertos,
y en aquella pieza de mis buenos viejos
tuvo la pobreza su mejor canción...
Y yo me hice en tangos,
me fui modelando en odio, en tristeza,
en las amarguras que da la pobreza,
en llantos de madres,
en las rebeldías del que es fuerte y tiene
que cruzar los brazos
cuando el hambre viene...
Y yo me hice en tangos,
porque es bravo, fuerte,
tiene algo de vida,
tiene algo de muerte...
Porque quise mucho, porque me engañaron,
y pasé la vida barajando sueños...
Porque soy un árbol que vivió sin flores,
porque soy un perro que no tiene dueño...
Porque tengo odios que nunca los digo,
porque cuando quiero me desangro en besos...
Porque quise mucho y no me han querido...
¡Por eso yo canto tan triste, por eso!
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Celedonio Flores
Pa' lo que te va durar! (tango-lunfardo)
Estás cachuzo a besos, te han descolao a abrazos,
se te ha arrugao la cara de tanto sonreir.
¡Si habrás ensuciao puños en mesas de escolaso!
¡Si habrás gastao alfombras, muchacho bailarín!
¡Cómo tembló Palermo cuando sacando vales
pelaste la de cuero repleta de tovén!
¡Cómo tembló Griselda cuando esos carnavales
marcaba ciento veinte tu regia voiturette!
Pa' lo que te va a durar tanta alegría y placer
cuando entrés a recoger eso que vos hoy sembrás,
cuando te des cuenta exacta de que te has gastao la vida
en aprontes y partidas, muchacho, te quiero ver.
Vos sos el que no pide, vos sos el que no ruega,
vos sos al que ninguna mujer lo despreció,
vos sos el que no tiene temores cuando juega,
vos pedís por derecha habiendo banca o no.
Y por noble y derecho vas dejando a pedazos
en esa caravana tu noble corazón:
en esa caravana de aciertos y fracasos
con que adornás tu vida de taura y gigoló.
Estás cachuzo a besos, te han descolao a abrazos,
se te ha arrugao la cara de tanto sonreir.
¡Si habrás ensuciao puños en mesas de escolaso!
¡Si habrás gastao alfombras, muchacho bailarín!
¡Cómo tembló Palermo cuando sacando vales
pelaste la de cuero repleta de tovén!
¡Cómo tembló Griselda cuando esos carnavales
marcaba ciento veinte tu regia voiturette!
Pa' lo que te va a durar tanta alegría y placer
cuando entrés a recoger eso que vos hoy sembrás,
cuando te des cuenta exacta de que te has gastao la vida
en aprontes y partidas, muchacho, te quiero ver.
Vos sos el que no pide, vos sos el que no ruega,
vos sos al que ninguna mujer lo despreció,
vos sos el que no tiene temores cuando juega,
vos pedís por derecha habiendo banca o no.
Y por noble y derecho vas dejando a pedazos
en esa caravana tu noble corazón:
en esa caravana de aciertos y fracasos
con que adornás tu vida de taura y gigoló.
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Celedonio Flores
Musa rea (tango-lunfardo)
No tengo el berretín de ser un bardo,
chamuyador letrao, ni de spamento.
Yo escribo humildemente lo que siento
y pa' escribir mejor, ¡lo hago en lunfardo!...
Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelao azul del firmamento.
Yo busco en el suburbio sentimiento...
¡Pa' cantarle a una flor... le canto al cardo!...
Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso,
surge a torrentes mi mistonga musa:
¡es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso!
No tengo el berretín de ser un bardo,
chamuyador letrao, ni de spamento.
Yo escribo humildemente lo que siento
y pa' escribir mejor, ¡lo hago en lunfardo!...
Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelao azul del firmamento.
Yo busco en el suburbio sentimiento...
¡Pa' cantarle a una flor... le canto al cardo!...
Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso,
surge a torrentes mi mistonga musa:
¡es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso!
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Celedonio Flores
Muchacho (tango-lunfardo)
Muchacho que porque la suerte quiso
vivís en un primer piso
de un palacete central,
que pa' vicios y placeres,
para farras y mujeres
disponés de un capital.
Muchacho
que no sabés el encanto
de haber derramado llanto
sobre un pecho de mujer;
y no sabés qué es secarse
en una timba y armarse
para volverse a meter;
que decís que un tango rante
no te hace perder la calma
y que no te llora el alma
cuando gime un bandoneón;
que si tenés sentimiento
lo tenés adormecido
pues todo lo has conseguido
pagando como un chabón.
Decime
si en tu vida pelandruna,
bajo la luz de la Luna
o si no bajo un farol,
no te has sentido poeta
y le has dicho a una pebeta
que ella es más linda que el Sol.
Decime
si conocés la armonía,
la dulce policromía
de las tardes de arrabal,
cuando van las fabriqueras
tentadoras y diqueras
bajo el sonoro percal...
Muchacho que porque la suerte quiso
vivís en un primer piso
de un palacete central,
que pa' vicios y placeres,
para farras y mujeres
disponés de un capital.
Muchacho
que no sabés el encanto
de haber derramado llanto
sobre un pecho de mujer;
y no sabés qué es secarse
en una timba y armarse
para volverse a meter;
que decís que un tango rante
no te hace perder la calma
y que no te llora el alma
cuando gime un bandoneón;
que si tenés sentimiento
lo tenés adormecido
pues todo lo has conseguido
pagando como un chabón.
Decime
si en tu vida pelandruna,
bajo la luz de la Luna
o si no bajo un farol,
no te has sentido poeta
y le has dicho a una pebeta
que ella es más linda que el Sol.
Decime
si conocés la armonía,
la dulce policromía
de las tardes de arrabal,
cuando van las fabriqueras
tentadoras y diqueras
bajo el sonoro percal...
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Celedonio Flores
Margot (tango-lunfardo)
Se te embroca desde lejos, pelandruna abacanada,
que has nacido en la miseria de un convento de arrabal...
Porque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada,
la manera de sentarte, de mirar, de estar parada
o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal.
Ese cuerpo que hoy te marca los compases tentadores
del canyengue de algún tango en los brazos de algún gil,
mientras triunfa tu silueta y tu traje de colores,
entre el humo de los puros y el champán de Armenonville.
Son macanas, no fue un guapo haragán ni prepotente
ni un cafisho de averías el que al vicio te largó...
Vos rodaste por tu culpa y no fue inocentemente...
¡berretines de bacana que tenías en la mente
desde el día que un magnate cajetilla te afiló!
Yo recuerdo, no tenías casi nada que ponerte,
hoy usas ajuar de seda con rositas rococó,
¡me reviente tu presencia... pagaría por no verte...
si hasta el nombre te han cambiado como has cambiado de suerte:
ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot!
Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Petit o del Julien,
y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana
pa' poder parar la olla, con pobreza franciscana,
en el triste conventillo alumbrado a kerosén.
Se te embroca desde lejos, pelandruna abacanada,
que has nacido en la miseria de un convento de arrabal...
Porque hay algo que te vende, yo no sé si es la mirada,
la manera de sentarte, de mirar, de estar parada
o ese cuerpo acostumbrado a las pilchas de percal.
Ese cuerpo que hoy te marca los compases tentadores
del canyengue de algún tango en los brazos de algún gil,
mientras triunfa tu silueta y tu traje de colores,
entre el humo de los puros y el champán de Armenonville.
Son macanas, no fue un guapo haragán ni prepotente
ni un cafisho de averías el que al vicio te largó...
Vos rodaste por tu culpa y no fue inocentemente...
¡berretines de bacana que tenías en la mente
desde el día que un magnate cajetilla te afiló!
Yo recuerdo, no tenías casi nada que ponerte,
hoy usas ajuar de seda con rositas rococó,
¡me reviente tu presencia... pagaría por no verte...
si hasta el nombre te han cambiado como has cambiado de suerte:
ya no sos mi Margarita, ahora te llaman Margot!
Ahora vas con los otarios a pasarla de bacana
a un lujoso reservado del Petit o del Julien,
y tu vieja, ¡pobre vieja! lava toda la semana
pa' poder parar la olla, con pobreza franciscana,
en el triste conventillo alumbrado a kerosén.
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Celedonio Flores
Mano a mano (tango-lunfardo)
Rechiflado en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer.
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.
Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
Ios morlacos del otario los jugás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión;
la milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones,
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones,
se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado;
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás...
Los favores recibidos creo habértelos pagado
y, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás de las paradas con cafishos milongueros
y que digan los muchachos: Es una buena mujer.
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en tu pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
pa'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
Rechiflado en mi tristeza, te evoco y veo que has sido
en mi pobre vida paria sólo una buena mujer.
Tu presencia de bacana puso calor en mi nido,
fuiste buena, consecuente, y yo sé que me has querido
como no quisiste a nadie, como no podrás querer.
Se dio el juego de remanye cuando vos, pobre percanta,
gambeteabas la pobreza en la casa de pensión.
Hoy sos toda una bacana, la vida te ríe y canta,
Ios morlacos del otario los jugás a la marchanta
como juega el gato maula con el mísero ratón.
Hoy tenés el mate lleno de infelices ilusiones,
te engrupieron los otarios, las amigas y el gavión;
la milonga, entre magnates, con sus locas tentaciones,
donde triunfan y claudican milongueras pretensiones,
se te ha entrado muy adentro en tu pobre corazón.
Nada debo agradecerte, mano a mano hemos quedado;
no me importa lo que has hecho, lo que hacés ni lo que harás...
Los favores recibidos creo habértelos pagado
y, si alguna deuda chica sin querer se me ha olvidado,
en la cuenta del otario que tenés se la cargás.
Mientras tanto, que tus triunfos, pobres triunfos pasajeros,
sean una larga fila de riquezas y placer;
que el bacán que te acamala tenga pesos duraderos,
que te abrás de las paradas con cafishos milongueros
y que digan los muchachos: Es una buena mujer.
Y mañana, cuando seas descolado mueble viejo
y no tengas esperanzas en tu pobre corazón,
si precisás una ayuda, si te hace falta un consejo,
acordate de este amigo que ha de jugarse el pellejo
pa'ayudarte en lo que pueda cuando llegue la ocasión.
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Celedonio Flores
Mala entraña (tango-lunfardo)
Te criaste entre malevos,
malandrines y matones,
entre gente de avería
desarrollaste tu acción;
por tu estampa, en el suburbio
florecieron los balcones,
y lograste la conquista
de sensibles corazones
con tu prestigio sentado
de buen mozo y de varón.
Mezcla rara de magnate
nacido en el sabalaje,
vos sos la calle Florida
que se vino al arrabal.
¡Compadrito de mi esquina,
que sólo cambió de traje!
pienso, siempre que te veo
tirándote a personaje,
que sos mixto jaulero
con berretín de zorzal.
Malandrín de la carpeta,
te timbeaste de un biabazo
el caudal con que tu vieja
pudo vivir todo un mes,
impasible ante las fichas,
en las noches de escolaso
o en el circo de Palermo,
cuando a taco y a lonjazo
te perdés por un pescuezo
la moneda que tenés.
Y es por eso que asentaste
tu cartel de indiferente,
insensible a los halagos
de la vida y al sufrir;
se murió tu pobre madre,
y en el mármol de tu frente
ni una sombra, ni una arruga
que deschavara, elocuente,
que tu vieja no fue un perro,
y que vos sabés sentir...
Pero al fin todo se acaba
en esta vida rastrera
y se arruga el más derecho
si lo tiran a doblar;
vos, que sos más estirado
que tejido de fiambrera,
Dios no quiera que te cache
la mala vida fulera,
que si no, como un alambre,
te voy a ver arrollar.
Te criaste entre malevos,
malandrines y matones,
entre gente de avería
desarrollaste tu acción;
por tu estampa, en el suburbio
florecieron los balcones,
y lograste la conquista
de sensibles corazones
con tu prestigio sentado
de buen mozo y de varón.
Mezcla rara de magnate
nacido en el sabalaje,
vos sos la calle Florida
que se vino al arrabal.
¡Compadrito de mi esquina,
que sólo cambió de traje!
pienso, siempre que te veo
tirándote a personaje,
que sos mixto jaulero
con berretín de zorzal.
Malandrín de la carpeta,
te timbeaste de un biabazo
el caudal con que tu vieja
pudo vivir todo un mes,
impasible ante las fichas,
en las noches de escolaso
o en el circo de Palermo,
cuando a taco y a lonjazo
te perdés por un pescuezo
la moneda que tenés.
Y es por eso que asentaste
tu cartel de indiferente,
insensible a los halagos
de la vida y al sufrir;
se murió tu pobre madre,
y en el mármol de tu frente
ni una sombra, ni una arruga
que deschavara, elocuente,
que tu vieja no fue un perro,
y que vos sabés sentir...
Pero al fin todo se acaba
en esta vida rastrera
y se arruga el más derecho
si lo tiran a doblar;
vos, que sos más estirado
que tejido de fiambrera,
Dios no quiera que te cache
la mala vida fulera,
que si no, como un alambre,
te voy a ver arrollar.
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Celedonio Flores
Gorriones (tango-lunfardo)
La noche, compadre, se ha ido a baraja
y pinta la guía del sol en el cielo.
La luna, es la bruja fulera que raja
y el sol, una rubia que se suelta el pelo.
El sol es la diana que trae la alegría,
la suave alegría de la vida nueva,
la pilcha caliente que se pone el día
cuando sale triste de su obscura cueva.
El sol es el poncho del pobre que pasa
mascando rebelde blasfemias y ruegos
pues tiene una horrible tragedia en su casa
tragedia de días sin pan y sin fuego.
Nosotros gorriones del hampa gozamos
su amistad sincera en días de farra.
¡Qué importa la guita si adentro llevamos
el alma armoniosa de veinte guitarras!
Nosotros cantamos con nuestra miseria
el himno a los libres del verso sonoro
sin tenerle envidia al canto de histeria
del pobre canario de la jaula de oro.
Nos queman las alas las luces del centro
por eso el suburbio tranquilos buscamos
y cuando una pena nos tala por dentro
cantamos más tristes pero igual cantamos.
La vida fulera, tan mistonga y maula
nos talló rebeldes como los gorriones
que mueren de rabia dentro de la jaula
y llenan las plazas de alegres canciones.
Marchamos sin orden, sin rumbo marchamos
sin que el desaliento nos clave sus garras
¡Qué importa el camino, si adentro llevamos
el alma armoniosa de veinte guitarras!
La noche, compadre, se ha ido a baraja
y pinta la guía del sol en el cielo.
La luna, es la bruja fulera que raja
y el sol, una rubia que se suelta el pelo.
El sol es la diana que trae la alegría,
la suave alegría de la vida nueva,
la pilcha caliente que se pone el día
cuando sale triste de su obscura cueva.
El sol es el poncho del pobre que pasa
mascando rebelde blasfemias y ruegos
pues tiene una horrible tragedia en su casa
tragedia de días sin pan y sin fuego.
Nosotros gorriones del hampa gozamos
su amistad sincera en días de farra.
¡Qué importa la guita si adentro llevamos
el alma armoniosa de veinte guitarras!
Nosotros cantamos con nuestra miseria
el himno a los libres del verso sonoro
sin tenerle envidia al canto de histeria
del pobre canario de la jaula de oro.
Nos queman las alas las luces del centro
por eso el suburbio tranquilos buscamos
y cuando una pena nos tala por dentro
cantamos más tristes pero igual cantamos.
La vida fulera, tan mistonga y maula
nos talló rebeldes como los gorriones
que mueren de rabia dentro de la jaula
y llenan las plazas de alegres canciones.
Marchamos sin orden, sin rumbo marchamos
sin que el desaliento nos clave sus garras
¡Qué importa el camino, si adentro llevamos
el alma armoniosa de veinte guitarras!
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Celedonio Flores
El bulín de la calle Ayacucho (tango-lunfardo)
El bulín de la calle Ayacucho,
que en mis tiempos de rana alquilaba,
el bulín que la barra buscaba
pa caer por la noche a timbear,
el bulín donde tantos muchachos,
en su racha de vida fulera,
encontraron marroco y catrera
rechiflado, parece llorar.
El primus no me fallaba
con su carga de aguardiente
y habiendo agua caliente
el mate era allí señor.
No faltaba la guitarra
bien encordada y lustrosa
ni el bacán de voz gangosa
con berretín de cantor.
El bulín de la calle Ayacucho
ha quedado mistongo y fulero:
ya no se oye el cantor milonguero,
engrupido, su musa entonar.
Y en el primus no bulle la pava
que a la barra contenta reunía
y el bacán de la rante alegría
está seco de tanto llorar.
Cada cosa era un recuerdo
que la vida me amargaba:
por eso me la pasaba
fulero, rante y tristón.
Los muchachos se cortaron
al verme tan afligido
y yo me quedé en el nido
empollando mi aflicción.
Cotorrito mistongo, tirado
en el fondo de aquel conventillo,
sin alfombras, sin lujo y sin brillo,
¡cuántos días felices pasé,
al calor del querer de una piba
que fue mía, mimosa y sinceral ...
¡Y una noche de invierno, fulera,
hasta el cielo de un vuelo se fue!
El bulín de la calle Ayacucho,
que en mis tiempos de rana alquilaba,
el bulín que la barra buscaba
pa caer por la noche a timbear,
el bulín donde tantos muchachos,
en su racha de vida fulera,
encontraron marroco y catrera
rechiflado, parece llorar.
El primus no me fallaba
con su carga de aguardiente
y habiendo agua caliente
el mate era allí señor.
No faltaba la guitarra
bien encordada y lustrosa
ni el bacán de voz gangosa
con berretín de cantor.
El bulín de la calle Ayacucho
ha quedado mistongo y fulero:
ya no se oye el cantor milonguero,
engrupido, su musa entonar.
Y en el primus no bulle la pava
que a la barra contenta reunía
y el bacán de la rante alegría
está seco de tanto llorar.
Cada cosa era un recuerdo
que la vida me amargaba:
por eso me la pasaba
fulero, rante y tristón.
Los muchachos se cortaron
al verme tan afligido
y yo me quedé en el nido
empollando mi aflicción.
Cotorrito mistongo, tirado
en el fondo de aquel conventillo,
sin alfombras, sin lujo y sin brillo,
¡cuántos días felices pasé,
al calor del querer de una piba
que fue mía, mimosa y sinceral ...
¡Y una noche de invierno, fulera,
hasta el cielo de un vuelo se fue!
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Celedonio Flores
Cuando me entrés a fallar (tango-lunfardo)
He rodao como bolita de pebete arrabalero
y estoy fulero y cachuso por los golpes, ¿qué querés?
Cuantas veces con un cuatro a un envido dije ¡Quiero!...
y otra vez me fui a baraja y tenía treinta y tres.
Te conocí cuando entraba a fallarme la carpeta,
me ganaste con bondades poco a poco el corazón.
El hombre como el caballo, cuando ha llegado a la meta
afloja el tren de carrera y se hace manso y sobón.
Vos sos buena, no te alcanza ni el más mínimo reproche
y sos para mí una amiga desinteresada y leal,
una estrella en lo triste de mi noche,
una máscara de risa en mi pobre carnaval...
Vos me torciste la vida, te pusiste en mi camino
para alumbrarme con risas, con amor y con placer.
Y entré a quererte, por esa ley del destino
sin darme cuenta que estaba ya viejo para querer...
¿Viejo?...Porque tengo miedo que me sobrés en malicia.
¿Viejo?...Porque desconfío que me querés amurar.
Porque me estoy dando cuenta que fue mi vida ficticia
y porque tengo otro modo de ver y filosofar.
Sin embargo, todavía, si se me cuadra y me apuran
puedo mostrarle a cualquiera que sé hacerme respetar.
Te quiero como a mi madre, pero me sobra bravura
pa'hacerte saltar pa'arriba "Cuando me entrés a fallar".
He rodao como bolita de pebete arrabalero
y estoy fulero y cachuso por los golpes, ¿qué querés?
Cuantas veces con un cuatro a un envido dije ¡Quiero!...
y otra vez me fui a baraja y tenía treinta y tres.
Te conocí cuando entraba a fallarme la carpeta,
me ganaste con bondades poco a poco el corazón.
El hombre como el caballo, cuando ha llegado a la meta
afloja el tren de carrera y se hace manso y sobón.
Vos sos buena, no te alcanza ni el más mínimo reproche
y sos para mí una amiga desinteresada y leal,
una estrella en lo triste de mi noche,
una máscara de risa en mi pobre carnaval...
Vos me torciste la vida, te pusiste en mi camino
para alumbrarme con risas, con amor y con placer.
Y entré a quererte, por esa ley del destino
sin darme cuenta que estaba ya viejo para querer...
¿Viejo?...Porque tengo miedo que me sobrés en malicia.
¿Viejo?...Porque desconfío que me querés amurar.
Porque me estoy dando cuenta que fue mi vida ficticia
y porque tengo otro modo de ver y filosofar.
Sin embargo, todavía, si se me cuadra y me apuran
puedo mostrarle a cualquiera que sé hacerme respetar.
Te quiero como a mi madre, pero me sobra bravura
pa'hacerte saltar pa'arriba "Cuando me entrés a fallar".
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Celedonio Flores
Corrientes y Esmeralda (tango-lunfardo)
Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año... novecientos dos...
Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una melange de caña, gin fitz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grappa y locas de pris.
El Odeón se manda la Real Academia
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.
De Esmeralda al norte, del lao de Retiro,
franchutas papusas caen en la oración
a ligarse un viaje, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.
En tu esquina un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linnig mentó,
llevando un atado de ropa plebeya
al hombre tragedia tal vez encontró...
Te glosa en poemas Carlos de la Púa
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel...
En tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.
Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal.
Amainaron guapos junto a tus ochavas
cuando un cajetilla los calzó de cross
y te dieron lustre las patotas bravas
allá por el año... novecientos dos...
Esquina porteña, tu rante canguela
se hace una melange de caña, gin fitz,
pase inglés y monte, bacará y quiniela,
curdelas de grappa y locas de pris.
El Odeón se manda la Real Academia
rebotando en tangos el viejo Pigall,
y se juega el resto la doliente anemia
que espera el tranvía para su arrabal.
De Esmeralda al norte, del lao de Retiro,
franchutas papusas caen en la oración
a ligarse un viaje, si se pone a tiro,
gambeteando el lente que tira el botón.
En tu esquina un día, Milonguita, aquella
papirusa criolla que Linnig mentó,
llevando un atado de ropa plebeya
al hombre tragedia tal vez encontró...
Te glosa en poemas Carlos de la Púa
y el pobre Contursi fue tu amigo fiel...
En tu esquina rea, cualquier cacatúa
sueña con la pinta de Carlos Gardel.
Esquina porteña, este milonguero
te ofrece su afecto más hondo y cordial.
Cuando con la vida esté cero a cero
te prometo el verso más rante y canero
para hacer el tango que te haga inmortal.
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Celedonio Flores
Consejos reos (milonga-lunfardo)
Se deschavó la sordina
con voz ronca de malevo
una noche de confidencia
delante de un copetín;
desde entonces bien presentes
las palabras siempre llevo
de aquel muchacho de línea
sin poses ni berretín.
"En asuntos de mujeres
cada cual juega su carta,
yo conozco muchos ranas
que se han casado después,
el amor es un anzuelo
donde el más lince se ensarta
y donde se pierden muchos envidos
con treinta y tres.
"Sobre eso no des consejos
ni al que es tu mejor amigo
y menos si anda enredado
con alguna cusifai;
es como llevar sardinas
pá que las vendan en Vigo
o como mandar naranjas
a Asunción del Paraguay.
"Procurá no darte dique
con las treinta y tres de mano,
esperá que el otro envide
y después lo revidás,
vos sabés que no es derecho,
ni es canchero, ni es humano
faroliarle en compadrito
cuando al otro lo sobrás.
"Cuando entrés a una carpeta
donde vayás convidado
desconfiá de las barajas
y los puntos al jugar;
un mango tiene más fuerza
que un caballo desbocado,
y en la timba hasta tu viejo
te va a tirar a matar.
"Procurá cortarte solo
y piantá de la reclame,
la patota y la reclame
son compromisos de honor.
Ya dijo un consejo gaucho:
«El buey solo bien se lame».
Yo digo:Pá ciertas cosas
si no se lame mejor.
"No le des bola al amigo
que es necio si anda mamao,
es siempre un lío a la fija
que hay que saber evitar,
mamate de vez en cuando
que eso no es nigún pecado
pero hay que saber mamarse
como hay que saber jugar.
"No saqués nunca de grupo
el bufoso ni el cuchillo
si no es pá jugarte entero
en un momento fatal."
La tristeza de un recuerdo
lo hizo poner amarillo
como si un remordimiento
le hiciera un copo final...
Se deschavó la sordina
con voz ronca de malevo
una noche de confidencia
delante de un copetín;
desde entonces bien presentes
las palabras siempre llevo
de aquel muchacho de línea
sin poses ni berretín.
"En asuntos de mujeres
cada cual juega su carta,
yo conozco muchos ranas
que se han casado después,
el amor es un anzuelo
donde el más lince se ensarta
y donde se pierden muchos envidos
con treinta y tres.
"Sobre eso no des consejos
ni al que es tu mejor amigo
y menos si anda enredado
con alguna cusifai;
es como llevar sardinas
pá que las vendan en Vigo
o como mandar naranjas
a Asunción del Paraguay.
"Procurá no darte dique
con las treinta y tres de mano,
esperá que el otro envide
y después lo revidás,
vos sabés que no es derecho,
ni es canchero, ni es humano
faroliarle en compadrito
cuando al otro lo sobrás.
"Cuando entrés a una carpeta
donde vayás convidado
desconfiá de las barajas
y los puntos al jugar;
un mango tiene más fuerza
que un caballo desbocado,
y en la timba hasta tu viejo
te va a tirar a matar.
"Procurá cortarte solo
y piantá de la reclame,
la patota y la reclame
son compromisos de honor.
Ya dijo un consejo gaucho:
«El buey solo bien se lame».
Yo digo:Pá ciertas cosas
si no se lame mejor.
"No le des bola al amigo
que es necio si anda mamao,
es siempre un lío a la fija
que hay que saber evitar,
mamate de vez en cuando
que eso no es nigún pecado
pero hay que saber mamarse
como hay que saber jugar.
"No saqués nunca de grupo
el bufoso ni el cuchillo
si no es pá jugarte entero
en un momento fatal."
La tristeza de un recuerdo
lo hizo poner amarillo
como si un remordimiento
le hiciera un copo final...
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Celedonio Flores
Canchero (tango-lunfardo)
Para el record de mi vida sos una fácil carrera
que yo me animo a ganarte sin emoción ni final.
Te lo bato pa' que entiendas en esta jerga burrera
que vos sos una "potranca" para una "penca cuadrera"
y yo -¡che, vieja!- ya he sido relojiao pa'l Nacional...
Vos sabés que de purrete tuve pinta de ligero.
¡Era audaz, tenía clase, era guapo y seguidor!
Por la sangre de mi viejo salí bastante barrero
y en esa biaba de barrio figuré siempre primero
ganando muchos finales a fuerza de corazón.
El cariño de una mina que me llevaba doblao
en malicia y experiencia me sacó de perdedor.
Pero cuando estuve en peso y a la monta acostumbrado,
¡que te bata la percanta el juego que se le dio!
Ya, después, en la carpeta, empecé a probar fortuna
y muchas veces la suerte me fue amistosa y cordial...
Otras veces salí seco a chamuyar con la luna,
por las calles solitarias del sensiblero arrabal...
Me hice de aguante en la timba y corrido en la milonga,
desconfiao en la carpeta, lo mismo que en el amor...
Yo he visto venirse al suelo sin que nadie lo disponga
cien castillos de ilusiones, por una causa mistonga
y he visto llorar a guapos por mujeres como vos.
Ya ves, que por ese lado vas muerta con tu espamento...
Yo no quiero amor de besos, yo quiero amor de amistad.
Nada de palabras dulces, nada de mimos ni cuentos:
yo quiero una compañera pa'batirle lo que siento
y una mujer que aconseje con criterio y con bondad.
Para el record de mi vida sos una fácil carrera
que yo me animo a ganarte sin emoción ni final.
Te lo bato pa' que entiendas en esta jerga burrera
que vos sos una "potranca" para una "penca cuadrera"
y yo -¡che, vieja!- ya he sido relojiao pa'l Nacional...
Vos sabés que de purrete tuve pinta de ligero.
¡Era audaz, tenía clase, era guapo y seguidor!
Por la sangre de mi viejo salí bastante barrero
y en esa biaba de barrio figuré siempre primero
ganando muchos finales a fuerza de corazón.
El cariño de una mina que me llevaba doblao
en malicia y experiencia me sacó de perdedor.
Pero cuando estuve en peso y a la monta acostumbrado,
¡que te bata la percanta el juego que se le dio!
Ya, después, en la carpeta, empecé a probar fortuna
y muchas veces la suerte me fue amistosa y cordial...
Otras veces salí seco a chamuyar con la luna,
por las calles solitarias del sensiblero arrabal...
Me hice de aguante en la timba y corrido en la milonga,
desconfiao en la carpeta, lo mismo que en el amor...
Yo he visto venirse al suelo sin que nadie lo disponga
cien castillos de ilusiones, por una causa mistonga
y he visto llorar a guapos por mujeres como vos.
Ya ves, que por ese lado vas muerta con tu espamento...
Yo no quiero amor de besos, yo quiero amor de amistad.
Nada de palabras dulces, nada de mimos ni cuentos:
yo quiero una compañera pa'batirle lo que siento
y una mujer que aconseje con criterio y con bondad.
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Celedonio Flores
Audacia (tango-lunfardo)
Me han contado y perdonáme que te increpe de este modo
que la vas de partenaire en no sé qué bataclán,
que has rodao como potrillo que lo pechan en el codo,
engrupida bien debute por la charla de un bacán.
Yo no manyo francamente lo que es ser la partenaire
aunque digan que soy bruto y atrasado... ¡Que querés!
No debe ser nada bueno si hay que andar con todo al aire
y en vez de batirlo en criollo te lo baten en francés.
Después dicen -y este dato, -que querés!, me desconsuela,
pues viene de los muchachos que te han visto trabajar-
que salís con otras minas a llenar la pasarela
y a cantar, si lo que hacen se puede llamar cantar.
Vos, que no tenés oído ni para el Arroz con Leche...
¡Y cantabas La Morocha como número 'e atracción!
¡Quien te viera tan escasa de vergüenza y de peleche
emprenderla a los berridos cuando suena un charlestón!...
Te han cambiado, pobre mina... Si tu vieja, la finada,
levantara la cabeza desde el fondo del cajón
y te viera en esa mano tan audaz y descocada
se moría nuevamente de dolor e indignación.
Vos, aquella muchachita a quien ella, santamente
educó tan calladita, tan humilde y tan formal...
Te han cambiado, pobre piba... Te engrupieron tontamente,
bullanguera mascarita de un mistongo carnaval...
Me han contado y perdonáme que te increpe de este modo
que la vas de partenaire en no sé qué bataclán,
que has rodao como potrillo que lo pechan en el codo,
engrupida bien debute por la charla de un bacán.
Yo no manyo francamente lo que es ser la partenaire
aunque digan que soy bruto y atrasado... ¡Que querés!
No debe ser nada bueno si hay que andar con todo al aire
y en vez de batirlo en criollo te lo baten en francés.
Después dicen -y este dato, -que querés!, me desconsuela,
pues viene de los muchachos que te han visto trabajar-
que salís con otras minas a llenar la pasarela
y a cantar, si lo que hacen se puede llamar cantar.
Vos, que no tenés oído ni para el Arroz con Leche...
¡Y cantabas La Morocha como número 'e atracción!
¡Quien te viera tan escasa de vergüenza y de peleche
emprenderla a los berridos cuando suena un charlestón!...
Te han cambiado, pobre mina... Si tu vieja, la finada,
levantara la cabeza desde el fondo del cajón
y te viera en esa mano tan audaz y descocada
se moría nuevamente de dolor e indignación.
Vos, aquella muchachita a quien ella, santamente
educó tan calladita, tan humilde y tan formal...
Te han cambiado, pobre piba... Te engrupieron tontamente,
bullanguera mascarita de un mistongo carnaval...
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Celedonio Flores
Musa rea (poema lunfardo)
No tengo el berretín de ser un bardo
chamuyador letrao, ni de spamento.
Yo escribo humildemente lo que siento
y pa escribir mejor, lo hago en lunfardo.
Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelado azul del firmamento
yo busco en el suburbio sentimiento;
¡pa cantarle a una flor le canto al cardo!
Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso,
surge a torrentes mi mistonga musa:
¡es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso!
No tengo el berretín de ser un bardo
chamuyador letrao, ni de spamento.
Yo escribo humildemente lo que siento
y pa escribir mejor, lo hago en lunfardo.
Yo no le canto al perfumado nardo
ni al constelado azul del firmamento
yo busco en el suburbio sentimiento;
¡pa cantarle a una flor le canto al cardo!
Y porque embroco la emoción que emana
del suburbio tristón, de la bacana,
del tango candombero y cadencioso,
surge a torrentes mi mistonga musa:
¡es que yo tengo un alma rantifusa
bajo esta pinta de bacán lustroso!
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Celedonio Flores
Versos (poema lunfardo)
Yo quiero hacer un verso que deschave
bien debute mi modo de pensar,
que le explique bien claro al que no sabe
por qué chamuya en reo mi cantar.
Por qué tomo las cosas de la vida
con esta media voz sentimental...
Por qué no lloré nunca la partida
de la "amada inmortal".
Ni me han visto torcerme ni doblarme
rogando la limosna de un favor.
He sabido pedir sin achicarme
y en las contras fui siempre en la mayor.
Y yo no sé rugir. Pacientemente
llego al punto final de la cuestión.
Reconozco mis fallas francamente
y perdono de todo corazón.
Los amigos bien saben lo que he dado...
Yo sólo sé bien claro lo que doy...
Si me han pedido ayuda, he ayudado,
por eso cada vez más solo estoy...
He vivido la vida intensamente.
Cuando he visto sufrir, también sufrí.
No conozco más Sol que el Sol naciente,
ni verdad más verdad que el Gran Rubí.
Por eso yo les canto a los caídos,
los que nunca se habrán de levantar,
los que viven vencidos y vencidos
a la meta final han de llegar.
Por eso yo le digo: Hermano fioca,
hermana Milonguita, vení a mí...
No me digas ni ¡Ay!... cerrá la boca...
qué vamos a tomar, a ver, pedí...
Pero, artísticamente, soy "milonguero",
porque..., a una opereta de Lehar, prefiero
los canyengues que siempre tangueó Cobián.
Yo quiero hacer un verso que deschave
bien debute mi modo de pensar,
que le explique bien claro al que no sabe
por qué chamuya en reo mi cantar.
Por qué tomo las cosas de la vida
con esta media voz sentimental...
Por qué no lloré nunca la partida
de la "amada inmortal".
Ni me han visto torcerme ni doblarme
rogando la limosna de un favor.
He sabido pedir sin achicarme
y en las contras fui siempre en la mayor.
Y yo no sé rugir. Pacientemente
llego al punto final de la cuestión.
Reconozco mis fallas francamente
y perdono de todo corazón.
Los amigos bien saben lo que he dado...
Yo sólo sé bien claro lo que doy...
Si me han pedido ayuda, he ayudado,
por eso cada vez más solo estoy...
He vivido la vida intensamente.
Cuando he visto sufrir, también sufrí.
No conozco más Sol que el Sol naciente,
ni verdad más verdad que el Gran Rubí.
Por eso yo les canto a los caídos,
los que nunca se habrán de levantar,
los que viven vencidos y vencidos
a la meta final han de llegar.
Por eso yo le digo: Hermano fioca,
hermana Milonguita, vení a mí...
No me digas ni ¡Ay!... cerrá la boca...
qué vamos a tomar, a ver, pedí...
Pero, artísticamente, soy "milonguero",
porque..., a una opereta de Lehar, prefiero
los canyengues que siempre tangueó Cobián.
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