Violín de la noche para la mañana
Los piben enterraron su pajarito muerto
Y se preguntan si está Dios
Debajo de la tierra.
La luna acaricia sus mocos
Y me descubre un violín en el árbol
Húmedo como un recién nacido.
Le arrojo un chorro de vino de mi boca
Y ya tiene el color de la poesía.
Es mío!
A volar, a volar y cantar y cantar y volar
Hasta que el alba nos haga pedazos.
Entonces nos disfrazaremos
De guitarra en celo.
Mostrando entradas con la etiqueta b1s-Julio-Huasi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta b1s-Julio-Huasi. Mostrar todas las entradas
martes, 26 de mayo de 2009
Julio Huasi Poema de una noche de verano
Poema de una noche de verano
(Tocado con una guitarra
Que le robé en un circo
A un payaso borracho)
Regreso
Vestido en bandoneón y luna y Plata
Descuelgo por las noches de los guinches.
Dejé mi corazón en una lata
Donde un marino azul quema las chinches.
Retorno a mi cuartucho, más lozano,
Me encuentro con la misma cucaracha.
Afuera está el jazmín y el buen verano
Incendia ya la voz de las muchachas.
La noche
Las sábanas reciben mi sudor
De macho y una estrella en el ombligo
Mi pelo besa de buenamador
Y busca en mi lunar un fiel amigo.
Me siento como un toro enamorado,
Mi vino es la saliva de las hembras.
(…Dijéronme que fui como soldado
Un indio suave cálido en la siembra…)
Lo cierto que en estío y acostado
Me siento como un toro enamorado.
Entonces pienso
Recuerdo una muchacha que es actriz,
Cabello tornasol de estopa y oro,
Recuerdo que decía beatriz
Tenés los ojos de caballo moro.
Verdad es que no hubo amor feliz
Porque yo era demasiado toro.
La realidad
Yo soy el preferido que enverana
Los labios de las novias anhelosas.
Me quieren de marido una putana,
Las vírgenes, las albas y las rosas.
Me hastié de tanto amor carnavalado,
De tanto no ser hombre y ser consorte
Y un verso de arlequín desesperado
Grabé en un clavedal mirando al norte:
(Escribo esto riéndome a carcajadas)
“…Y el amor papá mamá canción de sangre
No es mi amor oh sino cruel de los poetas.
Preñaré con leche azúl malvón de tarde
Y hasta el vientre suaveluz de alguna estrella…
“…Muchachina de pollera con violetas
Que me das tu pecho en flor dulzor de carne
Te daré por ti los hijos que tu quieras
Mas no pidas nunca nunca sea el padre…)
Mas luego en ese parque en que rodaba
Con mimos y piruetas por el ripio,
Yo vi que ese clavel me lo arrancaban
Un jefe y un guardián del municipio.
Al techo más arriba en buenos aires
Entonces fui a gritar y a que proclame
Mi voz de gaviotina por el aire:
Qué venga una mujer, pero qué ame!
Qué venga una mujer, pero qué ame!
…Y como soy el trueno con camisa,
Bajé en el rayo y vi que en el estruendo
La gente se moría de la risa,
Qué bien ay qué payaso más tremendo…
(Tocado con una guitarra
Que le robé en un circo
A un payaso borracho)
Regreso
Vestido en bandoneón y luna y Plata
Descuelgo por las noches de los guinches.
Dejé mi corazón en una lata
Donde un marino azul quema las chinches.
Retorno a mi cuartucho, más lozano,
Me encuentro con la misma cucaracha.
Afuera está el jazmín y el buen verano
Incendia ya la voz de las muchachas.
La noche
Las sábanas reciben mi sudor
De macho y una estrella en el ombligo
Mi pelo besa de buenamador
Y busca en mi lunar un fiel amigo.
Me siento como un toro enamorado,
Mi vino es la saliva de las hembras.
(…Dijéronme que fui como soldado
Un indio suave cálido en la siembra…)
Lo cierto que en estío y acostado
Me siento como un toro enamorado.
Entonces pienso
Recuerdo una muchacha que es actriz,
Cabello tornasol de estopa y oro,
Recuerdo que decía beatriz
Tenés los ojos de caballo moro.
Verdad es que no hubo amor feliz
Porque yo era demasiado toro.
La realidad
Yo soy el preferido que enverana
Los labios de las novias anhelosas.
Me quieren de marido una putana,
Las vírgenes, las albas y las rosas.
Me hastié de tanto amor carnavalado,
De tanto no ser hombre y ser consorte
Y un verso de arlequín desesperado
Grabé en un clavedal mirando al norte:
(Escribo esto riéndome a carcajadas)
“…Y el amor papá mamá canción de sangre
No es mi amor oh sino cruel de los poetas.
Preñaré con leche azúl malvón de tarde
Y hasta el vientre suaveluz de alguna estrella…
“…Muchachina de pollera con violetas
Que me das tu pecho en flor dulzor de carne
Te daré por ti los hijos que tu quieras
Mas no pidas nunca nunca sea el padre…)
Mas luego en ese parque en que rodaba
Con mimos y piruetas por el ripio,
Yo vi que ese clavel me lo arrancaban
Un jefe y un guardián del municipio.
Al techo más arriba en buenos aires
Entonces fui a gritar y a que proclame
Mi voz de gaviotina por el aire:
Qué venga una mujer, pero qué ame!
Qué venga una mujer, pero qué ame!
…Y como soy el trueno con camisa,
Bajé en el rayo y vi que en el estruendo
La gente se moría de la risa,
Qué bien ay qué payaso más tremendo…
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi - Gotas de sangre en la noche del poeta
Gotas de sangre en la noche del poeta
Milonga de mi guitarra
Triste de toda tristeza
Me esperaba la guitarra,
Le puse mi flor alegre
Mas no vi que se alegrara.
(Por caminos pedregosos
Siempre yo descalzo anduve.
Si soy como esas palomas
Que suben, bajan y suben.)
No quisiera verte nunca,
Guitarra, llorar como hoy,
Tu llanto queda en mis manos,
Me persigue donde voy.
(Me romperán la guitarra,
La esconderán bajo tierra.
Yo no he de sufrirlo mucho,
Llevo guitarra en mis venas.)
Ronda por un poeta misteriosamente boicoteado
Sobre el puente de Avignon
Todos bailan, todos bailan.
Es cierto,
Todos bailan,
Todos bailan
Menos yo,
Buenos días
Amo la buena tristeza que talla el alma
Y que madura la buena alegría.
Amo la buena soledad
Y la buena compañía.
Diréis que amo los buenos días
Oh!
Yo amé una milonga
Que no existía.
Arlequín y Buenos Aires
Gitano, arlequín, pícaro, borracho, sentimental,
Atorrante colosal,
Formidable vagabundo
Saltimbanqui y trotamundo
Sin igual, sin igual.
Vino blanco de la luna veranera
En verde copa se lo toman mis dos ojos,
Baila el Plata y las estrellas faroleras
Espumajan el fuel oil de un buque rojo.
Gitano, arlequín, pícaro, borracho, sentimental
Cuando el alma y la jeta se me estiran,
Cuando el hambre me come las entrañas,
Voy cantando feliz el yira yira,
Voy pensando un sin fin de oscuras mañas.
Atorrante colosal
Caravana de los míseros poetas
Que cenaron luna cruel con pan y fiambre.
Vino el día y les negó su esquiva teta…,
Se comieron su ilusión los muertos de hambre.
Formidable vagabundo
Es invierno, volatín polichinela,
Y los ricos nos eructan bien comidos.
Se pusieron calzoncillos de franela
Y nosotros corazones descosidos.
Saltimbanqui y trotamundo
Sin igual,
Sin igual,
Sin igual.
Milonga de mi guitarra
Triste de toda tristeza
Me esperaba la guitarra,
Le puse mi flor alegre
Mas no vi que se alegrara.
(Por caminos pedregosos
Siempre yo descalzo anduve.
Si soy como esas palomas
Que suben, bajan y suben.)
No quisiera verte nunca,
Guitarra, llorar como hoy,
Tu llanto queda en mis manos,
Me persigue donde voy.
(Me romperán la guitarra,
La esconderán bajo tierra.
Yo no he de sufrirlo mucho,
Llevo guitarra en mis venas.)
Ronda por un poeta misteriosamente boicoteado
Sobre el puente de Avignon
Todos bailan, todos bailan.
Es cierto,
Todos bailan,
Todos bailan
Menos yo,
Buenos días
Amo la buena tristeza que talla el alma
Y que madura la buena alegría.
Amo la buena soledad
Y la buena compañía.
Diréis que amo los buenos días
Oh!
Yo amé una milonga
Que no existía.
Arlequín y Buenos Aires
Gitano, arlequín, pícaro, borracho, sentimental,
Atorrante colosal,
Formidable vagabundo
Saltimbanqui y trotamundo
Sin igual, sin igual.
Vino blanco de la luna veranera
En verde copa se lo toman mis dos ojos,
Baila el Plata y las estrellas faroleras
Espumajan el fuel oil de un buque rojo.
Gitano, arlequín, pícaro, borracho, sentimental
Cuando el alma y la jeta se me estiran,
Cuando el hambre me come las entrañas,
Voy cantando feliz el yira yira,
Voy pensando un sin fin de oscuras mañas.
Atorrante colosal
Caravana de los míseros poetas
Que cenaron luna cruel con pan y fiambre.
Vino el día y les negó su esquiva teta…,
Se comieron su ilusión los muertos de hambre.
Formidable vagabundo
Es invierno, volatín polichinela,
Y los ricos nos eructan bien comidos.
Se pusieron calzoncillos de franela
Y nosotros corazones descosidos.
Saltimbanqui y trotamundo
Sin igual,
Sin igual,
Sin igual.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi Hijo del pueblo
Hijo del pueblo
Vengo de las glicinas enredadas
Que azulean las veredas en enero.
Vengo de gigantes chimeneas,
Madre mía!, qué abolengo.
Mi padre no tenía espaciosas bibliotecas,
Ni campos ni palacios ni sombrero.
Nací en un augusto conventillo de parques patricios
El último día de un verano,
Si queréis saberlo.
Había malvón en las macetas,
Gorriones en el fondo,
Peleas a menudo,
Goteras en el techo…
Oh aquél patio infinito de la estropeada baldosa,
Los largos piletones
Y el baño tan estrecho.
Oh la abuela italiana
Y el andaluz paragüero.
Mi padre era un polaco joven,
Panadero y marinante.
Era pobre pero esbelto aquel inmigrante.
Dibujaba con un palo en la orilla del Plata
En esas mágicas tardes del domingo,
Y yo, pequeño como un perro,
Tres abriles y dos mocos,
Era feliz con verlo…
Vengo de las glicinas enredadas
Que azulean las veredas en enero.
Vengo de gigantes chimeneas,
Madre mía!, qué abolengo.
Mi padre no tenía espaciosas bibliotecas,
Ni campos ni palacios ni sombrero.
Nací en un augusto conventillo de parques patricios
El último día de un verano,
Si queréis saberlo.
Había malvón en las macetas,
Gorriones en el fondo,
Peleas a menudo,
Goteras en el techo…
Oh aquél patio infinito de la estropeada baldosa,
Los largos piletones
Y el baño tan estrecho.
Oh la abuela italiana
Y el andaluz paragüero.
Mi padre era un polaco joven,
Panadero y marinante.
Era pobre pero esbelto aquel inmigrante.
Dibujaba con un palo en la orilla del Plata
En esas mágicas tardes del domingo,
Y yo, pequeño como un perro,
Tres abriles y dos mocos,
Era feliz con verlo…
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
domingo, 24 de mayo de 2009
Julio Huasi La vida es mi casa
La vida es mi casa
Sanseacabó, yo quiero cantar y tomar vino
Y comer los dorados tallarines
En la mesa tibia azul de los domingos
Y agarrarme a trompadas con la niebla
Y fabricar violines a los chiquilines
Que no saben ya que hacer con las estrellas
Y ese ancho río…
Quiero tener una muchacha que se llame beba
Que tenga los ojos de tormenta, los labios de malvón nocturno
Y una sublime y loca pollera
Y todo el verano, la magia y lo que no tiene palabras
En el profundo misterio de sus muslos.
Quiero tocar con ella los timbres de los millonarios
Y salir corriendo y reír a carcajadas
Y tras nocheras esquinas
Bautizar las vieja luna de buenos aires
Escupiéndole saliva enamorada
Con nuestra lengua joven
Y morderla localmente en la mejilla
Para que sepa, la altiva,
Nuestras feroces ganas de vivir…
Después dejarla atada en el aire
Con un moño violeta en el claro cogote…
Quiero salir con bandoneón y con poemas
A juntar dinero para los huelguistas
Y besar el corazón de la ciudad
Con mi boca bandolera
Y penetrar las humeantes cocinas
Y destapar las cacerolas
Porque quiero saber que comerá
La chiquita niña
Que me dijo chau lavando la vereda
Con su enorme escoba…
Justo que se le caían
La bombacha floja
Y la oscura trenza
La pulsera rota,
La mirada buena.
Quiero desayunarme con un alba rosa y un verde mate
En la parada de los mil tranvías, los dormidos guardas y los conductores
Y un gorrión que me vuele en torno a la bombilla
Y un avión que en la madrugada pase
Desflorando el cielo de rojo los motores,
Mientras entra la mañana por las claraboyas
Y de un taxi baja la madura señorita
Y los palitos de la yerba bailan
Y un músico vuelve con violín en bolsa,
Voy a tomar la madrugada verde
Y hacer el mate de color de rosa
Todo porque se acabó, porque quiero cantar y tomar vino
Y comer esos dorados tallarines
Y tener una muchacha que se llame beba
Y un bandoneón de veras y un domingo
Y reventar de trompadas a la niebla
Y fabricar violines
A los chiquilines
Y a la luna un moño de color violeta
Y a la aurora rosa de los mil tranvías
Un guarda sin sueño y una verde yerba
Y al músico un verso y una buena sopa
Y una bella cacerola para la cocina
Y para la niña una bombacha nueva
Y una luz más dulce por las claraboyas.
Sanseacabó, yo quiero cantar y tomar vino
Y comer los dorados tallarines
En la mesa tibia azul de los domingos
Y agarrarme a trompadas con la niebla
Y fabricar violines a los chiquilines
Que no saben ya que hacer con las estrellas
Y ese ancho río…
Quiero tener una muchacha que se llame beba
Que tenga los ojos de tormenta, los labios de malvón nocturno
Y una sublime y loca pollera
Y todo el verano, la magia y lo que no tiene palabras
En el profundo misterio de sus muslos.
Quiero tocar con ella los timbres de los millonarios
Y salir corriendo y reír a carcajadas
Y tras nocheras esquinas
Bautizar las vieja luna de buenos aires
Escupiéndole saliva enamorada
Con nuestra lengua joven
Y morderla localmente en la mejilla
Para que sepa, la altiva,
Nuestras feroces ganas de vivir…
Después dejarla atada en el aire
Con un moño violeta en el claro cogote…
Quiero salir con bandoneón y con poemas
A juntar dinero para los huelguistas
Y besar el corazón de la ciudad
Con mi boca bandolera
Y penetrar las humeantes cocinas
Y destapar las cacerolas
Porque quiero saber que comerá
La chiquita niña
Que me dijo chau lavando la vereda
Con su enorme escoba…
Justo que se le caían
La bombacha floja
Y la oscura trenza
La pulsera rota,
La mirada buena.
Quiero desayunarme con un alba rosa y un verde mate
En la parada de los mil tranvías, los dormidos guardas y los conductores
Y un gorrión que me vuele en torno a la bombilla
Y un avión que en la madrugada pase
Desflorando el cielo de rojo los motores,
Mientras entra la mañana por las claraboyas
Y de un taxi baja la madura señorita
Y los palitos de la yerba bailan
Y un músico vuelve con violín en bolsa,
Voy a tomar la madrugada verde
Y hacer el mate de color de rosa
Todo porque se acabó, porque quiero cantar y tomar vino
Y comer esos dorados tallarines
Y tener una muchacha que se llame beba
Y un bandoneón de veras y un domingo
Y reventar de trompadas a la niebla
Y fabricar violines
A los chiquilines
Y a la luna un moño de color violeta
Y a la aurora rosa de los mil tranvías
Un guarda sin sueño y una verde yerba
Y al músico un verso y una buena sopa
Y una bella cacerola para la cocina
Y para la niña una bombacha nueva
Y una luz más dulce por las claraboyas.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
viernes, 22 de mayo de 2009
Julio Huasi Muchachos
Muchachos
tan solo, tan lejos, tan sin ellos
buscando a ciegas un fusil para traerles un milagro
que harán los muchachos ahora, dónde duermen si duermen,
qué hacen sus manos queridas, qué acarician si acarician,
qué dolor estrangulan a solas sin ruido
que un hombre macho no debe llorar.
Argentina, te llevo oculta como un ladrón,
tus puntas me rompen la piel y me delatan,
quedate quieta, amor, nos miran, somos tus huerfanitos
entre la última curda y la revolución
disparando en tu honor estos cachos de muerte.
Hoy ando con una garúa feroz, cómo llovizna tu sangre,
llevo treinta nenes llorándome en el alma
todos juntos.
tan solo, tan lejos, tan sin ellos
buscando a ciegas un fusil para traerles un milagro
que harán los muchachos ahora, dónde duermen si duermen,
qué hacen sus manos queridas, qué acarician si acarician,
qué dolor estrangulan a solas sin ruido
que un hombre macho no debe llorar.
Argentina, te llevo oculta como un ladrón,
tus puntas me rompen la piel y me delatan,
quedate quieta, amor, nos miran, somos tus huerfanitos
entre la última curda y la revolución
disparando en tu honor estos cachos de muerte.
Hoy ando con una garúa feroz, cómo llovizna tu sangre,
llevo treinta nenes llorándome en el alma
todos juntos.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Huasi Julio Golondrinas
Golondrinas
tengo celos, envidia feroz de las golondrinas,
conocen esta américa mejor que uno y eso que uno
anduvo y desanduvo los llagales de su madre,
australes y boreales tañen el dulce cordaje
de trópicos, cuadrantes, los mil rumbos y tientos de la rosa
como si fuera un arpa familiar, las señoras músicas
siempre de gira ellas por flor en aire verde.
Cuéntenme algo de mis hermanos, cantoras mías,
mis mujeres, cuñados, cachorros, tata y mamá,
cómo andan de salud, de amores, de balazos, por
aquí todo bien, ya regamos los sangrales este otoño,
y si ven a la que más añoro díganle que sin ella
toda primavera será bruma, pero como cosa suya,
cuando vuelvan por el sur no se olviden de sus ojos,
cuántas veces lo encargué y siempre se distraen
por tanto bosque y soles haciéndose el amor,
claro, y que a uno se lo coman los insomnios,
pucha que son largas las noches del virreino. Mire,
princesas, cómo tiemblan las brújulas locas de mi rebelión,
vienen volando densas bandadas de clavelaire
con sus largas alas, remos de ultracielo, no se hagan
de rogar, mis guitarristas, tóquense algo hermoso
y díganme suavecito cómo es la libertad.
tengo celos, envidia feroz de las golondrinas,
conocen esta américa mejor que uno y eso que uno
anduvo y desanduvo los llagales de su madre,
australes y boreales tañen el dulce cordaje
de trópicos, cuadrantes, los mil rumbos y tientos de la rosa
como si fuera un arpa familiar, las señoras músicas
siempre de gira ellas por flor en aire verde.
Cuéntenme algo de mis hermanos, cantoras mías,
mis mujeres, cuñados, cachorros, tata y mamá,
cómo andan de salud, de amores, de balazos, por
aquí todo bien, ya regamos los sangrales este otoño,
y si ven a la que más añoro díganle que sin ella
toda primavera será bruma, pero como cosa suya,
cuando vuelvan por el sur no se olviden de sus ojos,
cuántas veces lo encargué y siempre se distraen
por tanto bosque y soles haciéndose el amor,
claro, y que a uno se lo coman los insomnios,
pucha que son largas las noches del virreino. Mire,
princesas, cómo tiemblan las brújulas locas de mi rebelión,
vienen volando densas bandadas de clavelaire
con sus largas alas, remos de ultracielo, no se hagan
de rogar, mis guitarristas, tóquense algo hermoso
y díganme suavecito cómo es la libertad.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi La sangrura nacional
La sangrura nacional
... somos un pueblo, una patria, una nación, sí,
un pueblo carneado en cortes seriales
en procesión por los ganchos de esta factoría,
nos descuajan el ojo, la lonja fina del alma
en la banda de montaje del solar invadido,
enlatan nuestro aullido cual joya de exportación
y orean nuestras vísceras en vísperas de feria,
matria mía estaqueada en crucetas cardinales
abierta en canal te vas por mil sangreductos
a tus puertos funerarios donde aguardan los galeones
de tus siete añares de vacas crematorias
nuestros coágulos enredados en sus hélices,
oro de tigres prensados, lingote de amoríos en gajos
vendidos antes de nacer con su nana y su santita,
no es justo, matria, la muerte es de quien la trabaja.
Y somos una patria descalza y en andrajos sublimes
los pies lacerados pisan un absurdo de esmeraldas,
al trasluz de tus tobillos traspasados se estampan
los ojos de tus niños que devoran tus suspiros
en los tarros de basura junto al portón del matadero.
Y una nación, sí, con peluca frigia
remolina su cartera en las esquinas del mundo
y entrega su diezmo al cabrón del bajo fondo
en su atuendo magno de barras fosforescentes
y vende a sus hermanas prestando sus verdugos,
mueca pintarrajeada del contraser nacional,
matria mía crucificadita en treinta mil agonías.
Tus madres tocaron sus cabezas humeantes con pañales
de sus atrapados en esta fábrica de angustia
y escribieron con sangre sus nombres en sus dulces
tejeduras con balbuceos aún en sus hilos vagibundos
y dan vueltas por la tierra con sus fotos calcinadas,
calesita de alas ígneas y mamonas del telar lechoso,
carrusel de cirios con sonajas y gatillos de mechones
vas matria azul aspa clamorosa por el planeta oscuro
con tu plumaje de trinos raptados en el nido,
noria inexorable tus pañuelos terribles vuelan
en círculo fatal con un vampiro en el centro
como aquellas gaviotas bajo las lunas densas de octubre
tras los reflectores sutiles de sus ojos perdidos,
con pañuelos, matria, que limpiaron nuestros culos y sueñales
juntan la tropilla puma a puma, pastoras del infierno,
capitanas de la resurrección, los bellos renaceres
y nos sobraba donde morir mas no donde caernos vivos,
zurcidoras de agujeros de la noche letal cuando
los machos públicos ni pasaban el tacón de las hembras públicas,
guitarra, guitarra mía, pon a volar ese pañal en tu diapasón
de estrellerías hondas, vihuela máter, tango surensis
con tus madres en la jefatura de toda la armonía,
cuánta sangre aún bajo tus puentes sonoros,
estremecido de añoros y venires sólo te diré
que mi sonata se asomó con el ojo en la punta del mástil
al futural y vio que allí los besos eran muy fragantes,
los prójimos se acariciaban los unos a las otras
y ponían a bailar su humanía en una pista galaxial
bajo una música infinita jamás oída en era alguna
y yo pulsaba feliz tu guitarrura y bandonaires
y hubo una ovación a tus pies desde universos muy arcanos
y para mis cómplices voraces alrededor de tu pezón
cuando volvías futurosa y eras millones, somos
un pueblo, una patria, una nación, sí,
en un croquis de sangrones cruciales, mi azul.
... somos un pueblo, una patria, una nación, sí,
un pueblo carneado en cortes seriales
en procesión por los ganchos de esta factoría,
nos descuajan el ojo, la lonja fina del alma
en la banda de montaje del solar invadido,
enlatan nuestro aullido cual joya de exportación
y orean nuestras vísceras en vísperas de feria,
matria mía estaqueada en crucetas cardinales
abierta en canal te vas por mil sangreductos
a tus puertos funerarios donde aguardan los galeones
de tus siete añares de vacas crematorias
nuestros coágulos enredados en sus hélices,
oro de tigres prensados, lingote de amoríos en gajos
vendidos antes de nacer con su nana y su santita,
no es justo, matria, la muerte es de quien la trabaja.
Y somos una patria descalza y en andrajos sublimes
los pies lacerados pisan un absurdo de esmeraldas,
al trasluz de tus tobillos traspasados se estampan
los ojos de tus niños que devoran tus suspiros
en los tarros de basura junto al portón del matadero.
Y una nación, sí, con peluca frigia
remolina su cartera en las esquinas del mundo
y entrega su diezmo al cabrón del bajo fondo
en su atuendo magno de barras fosforescentes
y vende a sus hermanas prestando sus verdugos,
mueca pintarrajeada del contraser nacional,
matria mía crucificadita en treinta mil agonías.
Tus madres tocaron sus cabezas humeantes con pañales
de sus atrapados en esta fábrica de angustia
y escribieron con sangre sus nombres en sus dulces
tejeduras con balbuceos aún en sus hilos vagibundos
y dan vueltas por la tierra con sus fotos calcinadas,
calesita de alas ígneas y mamonas del telar lechoso,
carrusel de cirios con sonajas y gatillos de mechones
vas matria azul aspa clamorosa por el planeta oscuro
con tu plumaje de trinos raptados en el nido,
noria inexorable tus pañuelos terribles vuelan
en círculo fatal con un vampiro en el centro
como aquellas gaviotas bajo las lunas densas de octubre
tras los reflectores sutiles de sus ojos perdidos,
con pañuelos, matria, que limpiaron nuestros culos y sueñales
juntan la tropilla puma a puma, pastoras del infierno,
capitanas de la resurrección, los bellos renaceres
y nos sobraba donde morir mas no donde caernos vivos,
zurcidoras de agujeros de la noche letal cuando
los machos públicos ni pasaban el tacón de las hembras públicas,
guitarra, guitarra mía, pon a volar ese pañal en tu diapasón
de estrellerías hondas, vihuela máter, tango surensis
con tus madres en la jefatura de toda la armonía,
cuánta sangre aún bajo tus puentes sonoros,
estremecido de añoros y venires sólo te diré
que mi sonata se asomó con el ojo en la punta del mástil
al futural y vio que allí los besos eran muy fragantes,
los prójimos se acariciaban los unos a las otras
y ponían a bailar su humanía en una pista galaxial
bajo una música infinita jamás oída en era alguna
y yo pulsaba feliz tu guitarrura y bandonaires
y hubo una ovación a tus pies desde universos muy arcanos
y para mis cómplices voraces alrededor de tu pezón
cuando volvías futurosa y eras millones, somos
un pueblo, una patria, una nación, sí,
en un croquis de sangrones cruciales, mi azul.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi Tu milongura azul
Tu milongura azul
....me ahoga, matria, tus olas de sangre,
ya no tengo manos para remar tus duelos,
pintora de horruras tus pálidas venas
escurren al borde de esta olla de espantos
que fuera nuestro corazón y tus uñas
puntean la espuma de ayes y preces,
guitarra, guitarra mía, quién oye tu canción,
qué cielos mueven tu pulmón si ahorcaron
tus cuerdas nudos ciegos al lunaire de tu voz,
rueda tu luz en las ruletas carnívoras
del imperio sumo, se la jugaron tus verdugos
una noche de lesa traición y cacerías,
la noche enramerada de tu asesinación,
matria mía azul, tan violadita ella,
mía deshijada con el cuchillo en el útero,
mi azul de niños que ululan inhallables,
mi matria tus cabellos son porras de locura
tremolando la pampa en busca de sus hálitos,
tus bordonas calcinadas retuercen sus dedos cachorros
abrazados a tu milonga como a un seno perdido,
tañen tu canción de cuna refundida en réquiem,
guitarra, guitarra mía, calla si ella te besa
con labios deshollados de su cría y su lechura
raptada por un viento de metrallas y negror,
guitarra, guitarra mía, diles que anoto esa música
con un lápiz de fiebre en tu alvéolo más íntimo,
cuando se eleva su canto me sube un pueblor
por lo más hondo de este cuello hijo tuyo,
penacho sangral del árbol de tu carne,
yo que amé tu madreselva encinta y tu tangura
alzo tus amares, tus lloveres, tus morires
para reunir los trozos esparcidos de tu vientre
y me pongo a cantar con la tráquea cegada en tus arenas.
....me ahoga, matria, tus olas de sangre,
ya no tengo manos para remar tus duelos,
pintora de horruras tus pálidas venas
escurren al borde de esta olla de espantos
que fuera nuestro corazón y tus uñas
puntean la espuma de ayes y preces,
guitarra, guitarra mía, quién oye tu canción,
qué cielos mueven tu pulmón si ahorcaron
tus cuerdas nudos ciegos al lunaire de tu voz,
rueda tu luz en las ruletas carnívoras
del imperio sumo, se la jugaron tus verdugos
una noche de lesa traición y cacerías,
la noche enramerada de tu asesinación,
matria mía azul, tan violadita ella,
mía deshijada con el cuchillo en el útero,
mi azul de niños que ululan inhallables,
mi matria tus cabellos son porras de locura
tremolando la pampa en busca de sus hálitos,
tus bordonas calcinadas retuercen sus dedos cachorros
abrazados a tu milonga como a un seno perdido,
tañen tu canción de cuna refundida en réquiem,
guitarra, guitarra mía, calla si ella te besa
con labios deshollados de su cría y su lechura
raptada por un viento de metrallas y negror,
guitarra, guitarra mía, diles que anoto esa música
con un lápiz de fiebre en tu alvéolo más íntimo,
cuando se eleva su canto me sube un pueblor
por lo más hondo de este cuello hijo tuyo,
penacho sangral del árbol de tu carne,
yo que amé tu madreselva encinta y tu tangura
alzo tus amares, tus lloveres, tus morires
para reunir los trozos esparcidos de tu vientre
y me pongo a cantar con la tráquea cegada en tus arenas.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi Recuerdo de Valparaíso
Recuerdo de Valparaíso
Lunas con acordeón y cocaína.
Lunas borrachas y melancólicas.
Luna de las bahías y los cafetines.
Lunas que huelen a ron, a espuma, a sobaco marinero, a oscuro amor.
Las señoritas mac-lean, bormman, vandervelde y goldstein bajaban por la noche al puerto mecido en el azul y en el verano.
Todas bien dopadas,
todas con pantalones,
todas con carcajadas terribles
y enganchaban a los marineritos.
Los llevaban a los muelles,
los embarcaban en sus bellas lanchas de exóticos nombres, se hacían servir brutalmente en la cubierta y en el caliente frenesí de la droga, desnudas, mojándose en whisky, corrían por la borda y escupían a las estrellas y lanzaban feroces chillidos. Como los toscos australianos o ligures o finlandeses —a quienes el maná les había caído maravillosamente del cielo— se fugaban, siempre terminaban amándose entre ellas...
Eran la juventud dorada de valparaíso.
Yo era adolescente
y estaba enamorado de chile, de mari-rosa, de la poesía, el mundo, el vino, la libertad, las rojas banderas, los mares, lo misterioso y volcaba mi nuevo turbulento lirismo bailando hechizado la incendiada exaltación de mis dieciséis años y modelaba y luego lanzaba cálidas palomas junto a los muchachos del comité de la paz de la provincia de santiago que me mostraban la magia de santa lucía, me llamaban el che y me querían.
Los portuarios estaban en huelga,
el mal baterista se contorsionaba en el dancing batiendo un mambo frenético.
Estaban la policía, los alcahuetes y la estrellería de los cerros brillaba como una anunciación de venganza.
Los obreros vigilaban cada borda, cada luz, cada ola.
Hablé con los estibadores en los piquetes y caminamos con mari-rosa de la cintura toda la noche, toda la aurora y una estrella mágica y verdosa volaba de nuestras manos. Ya en la mañana comimos pescado frito y bebimos rojo vino y no terminábamos nunca de besarnos y ella se fue a trabajar y yo a la ciudad, a la ciudad, a la ciudad y encontré el valparaíso que luego hallaría en el poema de tuñón.
Mis ojos se hicieron más verdes con la lejanía,
alas rebeldes batieron bajo mi piel
y quería amar a todo el mundo y que todo el mundo me amaray un violín color de sangre nacía de mi corazón.
Lunas con acordeón y cocaína.
Lunas borrachas y melancólicas.
Luna de las bahías y los cafetines.
Lunas que huelen a ron, a espuma, a sobaco marinero, a oscuro amor.
Las señoritas mac-lean, bormman, vandervelde y goldstein bajaban por la noche al puerto mecido en el azul y en el verano.
Todas bien dopadas,
todas con pantalones,
todas con carcajadas terribles
y enganchaban a los marineritos.
Los llevaban a los muelles,
los embarcaban en sus bellas lanchas de exóticos nombres, se hacían servir brutalmente en la cubierta y en el caliente frenesí de la droga, desnudas, mojándose en whisky, corrían por la borda y escupían a las estrellas y lanzaban feroces chillidos. Como los toscos australianos o ligures o finlandeses —a quienes el maná les había caído maravillosamente del cielo— se fugaban, siempre terminaban amándose entre ellas...
Eran la juventud dorada de valparaíso.
Yo era adolescente
y estaba enamorado de chile, de mari-rosa, de la poesía, el mundo, el vino, la libertad, las rojas banderas, los mares, lo misterioso y volcaba mi nuevo turbulento lirismo bailando hechizado la incendiada exaltación de mis dieciséis años y modelaba y luego lanzaba cálidas palomas junto a los muchachos del comité de la paz de la provincia de santiago que me mostraban la magia de santa lucía, me llamaban el che y me querían.
Los portuarios estaban en huelga,
el mal baterista se contorsionaba en el dancing batiendo un mambo frenético.
Estaban la policía, los alcahuetes y la estrellería de los cerros brillaba como una anunciación de venganza.
Los obreros vigilaban cada borda, cada luz, cada ola.
Hablé con los estibadores en los piquetes y caminamos con mari-rosa de la cintura toda la noche, toda la aurora y una estrella mágica y verdosa volaba de nuestras manos. Ya en la mañana comimos pescado frito y bebimos rojo vino y no terminábamos nunca de besarnos y ella se fue a trabajar y yo a la ciudad, a la ciudad, a la ciudad y encontré el valparaíso que luego hallaría en el poema de tuñón.
Mis ojos se hicieron más verdes con la lejanía,
alas rebeldes batieron bajo mi piel
y quería amar a todo el mundo y que todo el mundo me amaray un violín color de sangre nacía de mi corazón.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi
Derrotas
procedo de una antigua dinastía de vencidos,
qué no hemos perdido me pregunto,
perdimos el paraíso y el favor de dios,
la virginidad, el prepucio, la inocencia ,
perdimos las guerras y por ende la paz,
la fe, la razón, los dientes, la salud,
hará cien años que un abuelo perdió
su único ojo en un vaso de aguardiente,
lo castigó, según dijo, pues lloraba,
cuando creímos que los cielos se apiadaban
perdimos la camisa, las ollas, la última moneda,
el rancho, la tierra y el país entero,
la voz, la libertad, el pellejo,
el amor, el trabajo, las ganas de vivir,
el séptimo mandamiento, y el buen nombre,
la ilusión, el caballo, los testículos,
últimamente hemos perdido la paciencia
y ya no queda nada por perder, excepto
la memoria, el tesoro de nuestro destino,
recen ahora, dueños del mundo.
procedo de una antigua dinastía de vencidos,
qué no hemos perdido me pregunto,
perdimos el paraíso y el favor de dios,
la virginidad, el prepucio, la inocencia ,
perdimos las guerras y por ende la paz,
la fe, la razón, los dientes, la salud,
hará cien años que un abuelo perdió
su único ojo en un vaso de aguardiente,
lo castigó, según dijo, pues lloraba,
cuando creímos que los cielos se apiadaban
perdimos la camisa, las ollas, la última moneda,
el rancho, la tierra y el país entero,
la voz, la libertad, el pellejo,
el amor, el trabajo, las ganas de vivir,
el séptimo mandamiento, y el buen nombre,
la ilusión, el caballo, los testículos,
últimamente hemos perdido la paciencia
y ya no queda nada por perder, excepto
la memoria, el tesoro de nuestro destino,
recen ahora, dueños del mundo.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi
increíble del poeta
en el vientre del humo fue parido
doña luna canyengue le hizo el nudo
lo bautizaron con vino y con tangazos
y largó su agarrada sangrienta con los panes
ilícitos benditos malhabidos no es problema
tiene que haber uno para cada uno
fue a decir todo eso y al abrir la boca
lengua con alas alumbró un zorzal
con las indómitas cuerdas bien puestas
fue un milagro una milonga de oro el pueblo
formó alrededor del dulce pájaro
sublevaba tu corazón el payador espléndido
luego hubo de todo y más que nada sombras
traición sobre traición vinieron los censores
con una serpiente ciega en cada mano pero
ni víboras izquierdas ni víboras derechas
pudieron desatar al pueblo de su música
el ombligo inmortal cantaba fusilaba
qué le van a hacer mis verdugos es la vida
con el pueblo ha llegado y con el pueblo volverá
en el vientre del humo fue parido
doña luna canyengue le hizo el nudo
lo bautizaron con vino y con tangazos
y largó su agarrada sangrienta con los panes
ilícitos benditos malhabidos no es problema
tiene que haber uno para cada uno
fue a decir todo eso y al abrir la boca
lengua con alas alumbró un zorzal
con las indómitas cuerdas bien puestas
fue un milagro una milonga de oro el pueblo
formó alrededor del dulce pájaro
sublevaba tu corazón el payador espléndido
luego hubo de todo y más que nada sombras
traición sobre traición vinieron los censores
con una serpiente ciega en cada mano pero
ni víboras izquierdas ni víboras derechas
pudieron desatar al pueblo de su música
el ombligo inmortal cantaba fusilaba
qué le van a hacer mis verdugos es la vida
con el pueblo ha llegado y con el pueblo volverá
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi
Antiréquiem para julio
volviste enrollado en espiral, ultrafeto
de julio por julio al infinito en tu dulce potencia,
polizón de una trompeta cósmica en trasbordo
a las matrices locas de la galaxia colérica,
mi hermano largo en tu juliura de adagios
te sobran las piernas por todas las partituras
del dolor de la humanía y su clave de alcohol
quién pondrá su alpiste al canario del suicida
con tu ojo absorto en un no bemol que transfuga
la pauta enrejada del serúmano, julión,
tras un canon de caricias y besos inéditos,
subterráneo, su vainillita de almas pálidas,
quién será como vos más humilde cuanto más
genial tu cuentura ulterior de lucanor para acá,
quién narrará en el sangrío fogón de los américos
los romances en guerra de los ernestos y las magas, turro
mío me anunciarás un prólogo para matria nuestra lacerada
y me clavaste el negror de un epílogo a traición
sin decir ni chau besos a mi sobrino, tocayo, eso
no se hace, hermanón, uno no se muere así
como así, no debieran ni siquiera los cortázares
morir si no quién contará los salmos ocultos en la materia,
si hoy lo viera a dios le pegaría tanto almazo
en la mandíbula con ganchos cruzados del calvario,
de la asesinación del pueblo venía tu ternura brava,
con suma excelsitud te agarraste con sus hienas
mas el expiro de carol te devoró los últimos glóbulos
de atrás como estila el altísimo cabrón del cabronal,
no te perdono, hermanito inmenso como la angustia argentina,
bajaste la guardia en un descuido muy julioso
al volar con tu ala tremens a disparar tus besuras
junto al hermanal amado amoreciendo en managua
elevo mi antiréquiem desde el llagal impatrio,
llevo en andas tus gusanos sobre todas las bordonas,
no me lo hagas más, hijo de mi madre, no me mueras otra vez
de esa forma tan matrera, hubieras esperado al menos
que las gaviotas tomaran el poder en nuestro finismundi,
en el sur de nuestro horror en rebelión con una cinta
celeste alando en las gargantas de su gardelaire
cortázar corta azahares del naranjo de omotepe
para las novias del allá.
volviste enrollado en espiral, ultrafeto
de julio por julio al infinito en tu dulce potencia,
polizón de una trompeta cósmica en trasbordo
a las matrices locas de la galaxia colérica,
mi hermano largo en tu juliura de adagios
te sobran las piernas por todas las partituras
del dolor de la humanía y su clave de alcohol
quién pondrá su alpiste al canario del suicida
con tu ojo absorto en un no bemol que transfuga
la pauta enrejada del serúmano, julión,
tras un canon de caricias y besos inéditos,
subterráneo, su vainillita de almas pálidas,
quién será como vos más humilde cuanto más
genial tu cuentura ulterior de lucanor para acá,
quién narrará en el sangrío fogón de los américos
los romances en guerra de los ernestos y las magas, turro
mío me anunciarás un prólogo para matria nuestra lacerada
y me clavaste el negror de un epílogo a traición
sin decir ni chau besos a mi sobrino, tocayo, eso
no se hace, hermanón, uno no se muere así
como así, no debieran ni siquiera los cortázares
morir si no quién contará los salmos ocultos en la materia,
si hoy lo viera a dios le pegaría tanto almazo
en la mandíbula con ganchos cruzados del calvario,
de la asesinación del pueblo venía tu ternura brava,
con suma excelsitud te agarraste con sus hienas
mas el expiro de carol te devoró los últimos glóbulos
de atrás como estila el altísimo cabrón del cabronal,
no te perdono, hermanito inmenso como la angustia argentina,
bajaste la guardia en un descuido muy julioso
al volar con tu ala tremens a disparar tus besuras
junto al hermanal amado amoreciendo en managua
elevo mi antiréquiem desde el llagal impatrio,
llevo en andas tus gusanos sobre todas las bordonas,
no me lo hagas más, hijo de mi madre, no me mueras otra vez
de esa forma tan matrera, hubieras esperado al menos
que las gaviotas tomaran el poder en nuestro finismundi,
en el sur de nuestro horror en rebelión con una cinta
celeste alando en las gargantas de su gardelaire
cortázar corta azahares del naranjo de omotepe
para las novias del allá.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
viernes, 15 de mayo de 2009
Julio Huasi
San Pedro y San Pablo
Los purretes trajeron la madera,
tablones, sillas rotas, un catre y un cajón.
La montaña se hará pronto una hoguera,
las viejas tendrán brasas, no gastarán carbón.
Y las casas serán rojos fantoches,
millares de fogatas habrá por la ciudad,
surgirá la mañana en plena noche,
paloma y papa asada los pibes comerán.
Fantasmas de aserrín,
y a aquel viejo violín
las cuerdas le sacaron
el alma en el Dzhin-Dzhin (Yin-Yin).
Cantando un "Capuchín"
pebetas de carmín,
un viejo distraído
chamusca su botín.
Se cortará el piolín,
la noche tendrá fin, y el viento hará milongas
de cenizas y de hollín.
Un incendio crepita en... cada esquina,
en medio del invierno todos tienen calor,
las muchachas de risa cantarina
los ojos se les queman: fogaratas de amor.
Yo quisiera poner algún muñeco
llenarlo con las penas, la angustia y el sufrir,
y tirarlo cual pobre palo seco
y que se vuelva humo por siempre en mi vivir.
Los purretes trajeron la madera,
tablones, sillas rotas, un catre y un cajón.
La montaña se hará pronto una hoguera,
las viejas tendrán brasas, no gastarán carbón.
Y las casas serán rojos fantoches,
millares de fogatas habrá por la ciudad,
surgirá la mañana en plena noche,
paloma y papa asada los pibes comerán.
Fantasmas de aserrín,
y a aquel viejo violín
las cuerdas le sacaron
el alma en el Dzhin-Dzhin (Yin-Yin).
Cantando un "Capuchín"
pebetas de carmín,
un viejo distraído
chamusca su botín.
Se cortará el piolín,
la noche tendrá fin, y el viento hará milongas
de cenizas y de hollín.
Un incendio crepita en... cada esquina,
en medio del invierno todos tienen calor,
las muchachas de risa cantarina
los ojos se les queman: fogaratas de amor.
Yo quisiera poner algún muñeco
llenarlo con las penas, la angustia y el sufrir,
y tirarlo cual pobre palo seco
y que se vuelva humo por siempre en mi vivir.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Julio Huasi
El gurí
vagamos mi hijo y yo perdidos por el frío callejón,
me lleva de la mano como a un ciego en la neblina,
el puma y su cachorro marchan sin palabras
despatriados sin su américa en los pies
pero manando toda ella por los clavos,
las bisagras reventadas del alma, ahí van
el adán y su vástago sin eva, chaplin
y el niño, el dúo de ladrones de bicicletas,
fierro y fierrito sin caballo en la tormenta,
dos monitos brincando en occidente por un maní,
agarrado del ala de un gorrión sobre el vacío
debo darle de comer, de soñar, de humanar
pero en la última cena los platos son de humo,
en realidad el padre es él, me da consejos
con la voz de su baleada experiencia,
con sólo nueve giros de calesa celestial
ya tiene tres látigos de estado en el lomo y
tres masacres tupidas, ene países, dos océanos
y un pavor animal a los helicópteros verdes.
Tomados de las uñas como dos huerfanitos
él me enseña a leer las brumas y yo a ser poeta,
lleva a upa mis fantasmas y yo juego con las cuatro bolas
muy candentes, eso sí, ya son muchas las horas de fuego,
él busca en mis ojos la lumbre de un portal
y yo busco una novia que nos entibie a ambos
pero está todo muy caro para las ternuras de los pobres,
el pichón empluma bajo lloviznas demasiado históricas,
mi pibe, cabrito, chango, botija, gurí, chaval, le hablo en mil idiomas,
tu hermana está muy lejos tras un mar nos miramos en silencio,
papá les dejará un tesoro bárbaro de herencia,
siete versos inservibles, una navaja que cojea,
las banderolas del pantalón, cáscaras de ilusos delirios
pero antes de eso les prometo un buen bailongo,
una gran fogarata, y los niños serán reyes y las patrias alegrías,
no te aflijas, guachito, total qué si venceremos,
nunca estuvo más oscuro que antes de atacar.
vagamos mi hijo y yo perdidos por el frío callejón,
me lleva de la mano como a un ciego en la neblina,
el puma y su cachorro marchan sin palabras
despatriados sin su américa en los pies
pero manando toda ella por los clavos,
las bisagras reventadas del alma, ahí van
el adán y su vástago sin eva, chaplin
y el niño, el dúo de ladrones de bicicletas,
fierro y fierrito sin caballo en la tormenta,
dos monitos brincando en occidente por un maní,
agarrado del ala de un gorrión sobre el vacío
debo darle de comer, de soñar, de humanar
pero en la última cena los platos son de humo,
en realidad el padre es él, me da consejos
con la voz de su baleada experiencia,
con sólo nueve giros de calesa celestial
ya tiene tres látigos de estado en el lomo y
tres masacres tupidas, ene países, dos océanos
y un pavor animal a los helicópteros verdes.
Tomados de las uñas como dos huerfanitos
él me enseña a leer las brumas y yo a ser poeta,
lleva a upa mis fantasmas y yo juego con las cuatro bolas
muy candentes, eso sí, ya son muchas las horas de fuego,
él busca en mis ojos la lumbre de un portal
y yo busco una novia que nos entibie a ambos
pero está todo muy caro para las ternuras de los pobres,
el pichón empluma bajo lloviznas demasiado históricas,
mi pibe, cabrito, chango, botija, gurí, chaval, le hablo en mil idiomas,
tu hermana está muy lejos tras un mar nos miramos en silencio,
papá les dejará un tesoro bárbaro de herencia,
siete versos inservibles, una navaja que cojea,
las banderolas del pantalón, cáscaras de ilusos delirios
pero antes de eso les prometo un buen bailongo,
una gran fogarata, y los niños serán reyes y las patrias alegrías,
no te aflijas, guachito, total qué si venceremos,
nunca estuvo más oscuro que antes de atacar.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
domingo, 10 de mayo de 2009
Julio Huasi
El poeta retorna a los potreros con un clavel en la mano
Solo me fui por los potreros solos
Con un poco de desdén.
Y había una lata
Y una rata y una batata
Y un oscuro terraplén.
Oh, qué mala pata.
Solo me fuí por los potreros solos,
A la orilla del cedrón y había una bota
Y una sota
Y una pava rota
Y un espejo de ocasión
Oh qué vida idiota.
Musa de la musa musa,
rosa de la rosa rosa,
dejad a mi pecho que tosa
y a ese viejo que venda merluza.
Sopa de la sopa sopa,
Ajo de los ajos ajos
Brindadme una mesa, una copa
Y una risa de arriba hasta abajo.
Cala de la cala cala
sombra de la calle, huída
quebradle la pata a la mala,
arrojadle lo idiota a la vida.
Solo me fui por los potreros solos
Con un poco de desdén.
Y había una lata
Y una rata y una batata
Y un oscuro terraplén.
Oh, qué mala pata.
Solo me fuí por los potreros solos,
A la orilla del cedrón y había una bota
Y una sota
Y una pava rota
Y un espejo de ocasión
Oh qué vida idiota.
Musa de la musa musa,
rosa de la rosa rosa,
dejad a mi pecho que tosa
y a ese viejo que venda merluza.
Sopa de la sopa sopa,
Ajo de los ajos ajos
Brindadme una mesa, una copa
Y una risa de arriba hasta abajo.
Cala de la cala cala
sombra de la calle, huída
quebradle la pata a la mala,
arrojadle lo idiota a la vida.
Etiquetas:
b1s-Julio-Huasi
Suscribirse a:
Entradas (Atom)