domingo, 23 de octubre de 2016

Bernard Buffet


































































sábado, 7 de mayo de 2016

Nasrudin



Tiranos sucesivos

Durante varias semanas el Mullah Nasrudín no había pagado su deuda al terrateniente local. Cierto día, el noble acudió a cobrar su renta y, viendo que Nasrudín no podía pagar, dijo a sus hombres que cogieran los muebles del Mullah como pago.
Cuando mesas y sillas estaban siendo cargadas en el carro, Nasrudín se puso de rodillas y empezó a suplicar:
—¡Oh, Alá misericordioso, concede al amo de estos hombres la vida eterna!
—¿Tratas de enfurecerme aún más con tu sarcasmo?, preguntó el noble.
—El sentimiento procede del corazón, respondió Nasrudín. Cuando tu padre vivía todavía, todo hombre de la aldea rogaba por su pronta defunción. Pero cuando tú te convertiste en señor y demostraste ser mil veces peor que él, comprendimos nuestro error. Ahora pedimos a Dios que te haga vivir para siempre. ¿Quién nos dice que tu sucesor no resultará mil veces peor que tú?

viernes, 18 de marzo de 2016

Nasrudin

Pariente pobre

El Mullah Nasrudin y su vecino estaban hablando de los problemas de la crianza de sus niños.
—¿Es su hijo muy ambicioso, Nasrudín?, preguntó el vecino.
—Si, confirmó el Mullah. Tiene tantas grandes ideas sobre ser rico y exitoso, que ya está comenzando a mirarme como una especie de pariente pobre.

miércoles, 24 de febrero de 2016

Nasrudin

El caballo del rey

Cuando Nasrudín era escudero del rey, su amo fue a inspeccionar los establos.
—¿Es mi corcel digno del rey?, preguntó al Mullah.
—No, Majestad.
—¿Es el más apropiado para que el guerrero más grande que nunca haya visto el mundo vaya a una batalla?
—No, Majestad.
—¿Es una montura apropiada para el soberano del universo?
—No, Majestad.
—Entonces, dime, hombre, ¿para qué es bueno?
—Para que yo lo ensille y me vaya, respondió Nasrudin, y pueda escapar así de tu ridícula presunción.

sábado, 26 de diciembre de 2015

Nasrudin



Ir al cielo a pie

Cuando finalmente su asno murió debido a su tan avanzada edad, Nasrudin estuvo inconsolable durante varios días. Su esposa se asustó tanto por su negativa a comer y beber que pidió al imam que hablara con él.
—Mullah, empezó el hombre amablemente, todas las criaturas de Dios morirán finalmente. Recuerda, el semental favorito del alcalde sólo vivió tres años. Y Antar, la mula gris del recaudador, pasó a mejor vida después de muchos años de valioso servicio. Incluso mi propio y hermoso fiel corcel sucumbió a la muerte hace unos pocos meses. Y su sustituto morirá también un día.
—¡Ésa es la cuestión!, dijo Nasrudín. Todos los hombres a los que te refieres están en condiciones de comprar otra montura. Cuando yo muera, tendré que ir al cielo, a unirme con mi asno, a pie.