sábado 17 de marzo de 2012

Nasrudin

Evitar riesgos

Un teólogo estaba muy enfermo. Había oído decir que Nasrudín era un místico y en su delirium se abrazó a esa posibilidad. Fue así que insistió trajeran al Mullah.
-Hablan de tí maravillas Mullah. Los que bien te conocen dicen que tienes abierta la puerta a otra dimensión. Te ruego me regales una oración que me facilite el tránsito al mundo celestial.
-Por cierto que sí, escucha amigo, tienes que decir en ruego:
¡Dios ayúdame; Diablo, ayúdame!.
Sobreponiéndose a su larga postración, el moribundo se irguió escandalizado: -¡Mullah, debes estar completamente loco!.
-De ningún modo, mi querido amigo. Un hombre en tu situación no puede correr riesgos. Dado que existe una alternativa, deberías tomar los recaudos del caso por si se llega a dar cualquiera de las posibilidades.

sábado 10 de marzo de 2012

Nasrudin

Meditación

Una tarde apacible de verano, el maestro instruía a sus discípulos para que repitieran una serie de cantos destinados a inducir un trance meditativo. El ritmo de las palabras y el cálido sol pronto hicieron que el joven Nasrudín se durmiera.
-¿Cómo consigues entrar en un estado meditativo tan profundo?, le preguntaban asombrados los discípulos que estaban cerca de él cuando el ejercicio hubo terminado.
-El secreto, contestó un inmutable Nasrudín, consiste en aprender a dormir con los ojos abiertos.

miércoles 7 de marzo de 2012

Nasrudin

Criaturas sensibles

Nasrudin, que tenía dos periquitos, envió a buscar al veterinario.
-Mis pájaros me precupan, le comenta, Hace una semana que no evacuan.
El médico miró el interior de la jaula y preguntó:
-¿Pone siempre mapas de la Tierra en el fondo de la jaula?
-No, dijo el Mullah Nasrudin. Ese lo puse el sábado pasado, cuando se me acabaron todos los periódicos.
-¡Claro, eso lo explica todo!, replicó el veterinario. Los periquitos son criaturas muy sensibles. ¡Se están aguantando porque imaginan que el planeta Tierra ya ha absorbido todo el excremento que podía!.

domingo 4 de marzo de 2012

Famoso poema del maestro zen: Hung-chin

mo chao, reflejo sereno

En silencio y serenamente, uno olvida todas las palabras;
y eso aparece ante uno de manera clara y vívida.
Cuando uno lo realiza, es vasto y sin límites;
en su esencia se es claramente consciente.
Esta luminosa percepción se refleja de manera singular,
este puro reflejo está lleno de maravilla.
El rocío y la luna,
las estrellas y los torrentes,
la nieve sobre los pinos
y las nubes colgadas de las cimas de las montañas…
de ser oscuridad se tornan radiantemente luminosas;
de ser oscuridad se convierten en luz resplandeciente.
Infinita es una maravilla que permea esta serenidad;
en su reflejo todo esfuerzo intencional desaparece.
Serenidad es la palabra de todas las enseñanzas.
La verdad del reflejo sereno
es perfecta y completa.
¡Ah, mira! ¡Los cien ríos fluyen
convertidos en rugientes torrentes
hacia el gran océano!

Osho y el Zen

El pasado tiene una duración, y también el futuro. ¿Pero cuánto dura el presente. ¿Cuánto dura?. ¿Se puede medir el presente entre el pasado y el futuro?. Es inconmensurable; casi no es. No es tiempo, para nada: es la infiltración de la eternidad en el tiempo.
El zen vive en el presente. Toda su enseñanza trata de cómo estar en el presente, de cómo salir del pasado, que ya no es, y de cómo no implicarse en el futuro, que todavía no es, estando enraizado, centrado, en lo que es.

Este momento lo es todo. En este momento converge toda la existencia, todo está disponible. Si no puedes verlo, eso no significa que no sea así, simplemente quiere decir que careces de la visión para verlo. A Dios no hay que buscarlo, sólo tienes que abrir los ojos. Dios ya es.

La oración es irrelevante en el zen. ¿A quién rezar? No hay ningún Dios sentado en algún sitio en los cielos y controlando la vida y la existencia. La vida se mueve en una armonía, por sí misma.

Uno puede ser religioso sin un Dios. De hecho, ¿cómo se puede ser religioso con un Dios? Esa es la pregunta que hace el zen, una pregunta muy inquietante. ¿Cómo puede un ser humano ser religioso teniendo un Dios? Porque Dios destruirá tu libertad, te dominará. Puedes buscar en el Antiguo Testamento. Ahí Dios dice: "Soy un dios muy celoso, y no puedo tolerar ningún otro dios. Quienes no estén conmigo están contra mí. Y soy un dios muy violento y cruel, y os castigaré, y seréis arrojados a las llamas eternas del infierno". ¿Cómo puede nadie ser religioso con un dios así?. ¿Cómo puedes llegar a ser libre y a florecer?. Sin libertad no hay florecimiento que valga. ¿Cómo puedes alcanzar tu manifestación óptima cuando hay un dios que te confina, condena, forzándote a hacer las cosas de esta o aquella manera, manipulándote?

El ser humano es responsable de sí mismo y del mundo en el que vive. Si existe sufrimiento, entonces eres responsable; no hay nadie más a quien acudir. No puedes sacudirte tu responsabilidad. Si el mundo es horrible y existe el dolor, entonces nosotros somos los responsables, nadie más. Eso da mucha responsabilidad. Uno empieza a estar más alerta, más atento. Uno empieza a vivir de una manera totalmente distinta. Uno se torna más observador. Uno se convierte en testigo.

El zen dice que todo es divino. Todo es especial. Nada es no especial, y por eso nada puede ser especial. Cada hoja de cada árbol y cada canto rodado de cada orilla es especial, único, santo.

El zen manifiesta la santidad de la vida ordinaria.

El zen significa madurez. Desecha todos los deseos y ve cuál es la situación. No interpongas tus sueños frente a la realidad. Límpiate los ojos de sueños, para así poder ver la situación. Las ideologías son vendas que te obstruyen la vista. Un cristiano no puede ver; tampoco puede un hinduista, ni un musulmán. Porque estáis tan llenos de ideas que sólo veis lo que queréis ver, no hacéis más que ver lo que no está presente, proyectáis, interpretáis, creáis una realidad propia y particular, que no está ahí. Eso crea una especie de delirio.

El zen proporciona cordura al mundo. Desecha todas las ideologías. Dice: "Se vacío. Mira sin ninguna idea. Mira en la naturaleza de las cosas pero sin ninguna idea, prejuicio ni presunción".

¿Ves cuál es la cuestión? Si tienes una idea, existe la posibilidad de que la encuentres en la realidad, porque la mente es muy creativa. Y claro está, esa creación sólo será una imaginación. Si estás buscando a Cristo empezarás a tener visiones de Cristo, y todas ellas serán imaginarias. Si buscas a Krishna empezarás a ver a Krishna, y todas esas visiones serán imaginarias. El zen es muy realista. Dice que hay que abandonar la imaginación. La imaginación proviene del pasado.

Desde la infancia te han llevado a la iglesia, al templo, a la mezquita; te han llevado al erudito, al pundit, al sacerdote.

Han medito en tu mente todo tipo de cosas. No te aproximes a la realidad con toda esa carga; si no, no acabarás de saber lo que es.
Descargar, aligerar. Ese aligerar es zen.

El zen no es filosofía, sino poesía. La filosofía está orientada hacia la cabeza; la poesía es más total. Fluye más. La poesía se ocupa más de la belleza. Y la belleza es no violencia, amor y compasión.

Cuando buscas la verdad eres más masculino; cuando buscas belleza eres más femenino. Cuando buscas la verdad estás más preocupado por la razón; cuando buscas la belleza estás cada vez más interesado por la intuición. El zen es femenino, la poesía es femenina.

El zen es pasivo. Por eso, en el zen sentarse se convierte en una de las meditaciones más importantes. La gente zen dice que si sólo te sientas, sin hacer nada, empiezan a suceder cosas.

Cuando el zen dice "solo sentarse", quiere decir sólo sentarse, nada más, ni siquiera un mantra. Si repites un mantra entonces no estás sólo sentado, estás otra vez implicado en tonterías, dándole vueltas
a algo mental.

Permanece natural. Ni siquiera observes. No hagas esfuerzo alguno, de ningún tipo. Eso quieren decir cuando dicen "sólo sentarse".

El zen es el enfoque femenino, y la religión es básicamente femenina.

El pasado ha estado dominado por lo masculino. El futuro va a ser más femenino, más suave, más pasivo, más relajado, más estético, más poético. Y en esa atmósfera poética el zen se convertirá en la cosa más significativa del mundo.

El mundo es uno. Es una unidad. Nada está separado. Todo palpita a la vez. Estamos unidos a otros, interconectados. La vida entera es una red. Incluso la hojita más diminuta de uno de los árboles que rodea este auditorio está conectada con la más lejana de las estrellas. Si algo le sucede a esta hoja, entonces algo le acabará pasando a esa estrella distante.

El misterio de la vida no debe resolverse porque no puede ser resuelto. Debe ser vivido. Uno debe subirse a él, amarlo. Que la vida sea un misterio es una gran alegría. Y algo que debe celebrarse. El zen es magia. Te da la llave para abrir lo milagroso. Y lo milagroso está en ti, y la llave también está en ti.
Cuando vas a ver a un maestro zen, él solamente te ayuda a estar silencioso, de manera que puedes hallar tu propia llave, que llevas encima desde hace mucho tiempo. Y así hallarás tu puerta, que está ahí, y podrás penetrar en tu santuario más íntimo.
Y el último punto fundamental acerca del zen: el zen no es moralidad, sino estética. Simplemente te hace más sensible a la belleza, y esa sensibilidad se convierte en tu moral. Pero a continuación se alza más allá de ti, fuera de tu conciencia. El zen no te proporciona ninguna conciencia, ni está contra ninguna; simplemente te proporciona "más conciencia" se torna tu conciencia. Viene de tu centro más íntimo.
Y cuando proviene de ahí, no es esclavitud, sino libertad. cuando proviene de ahí, no es algo que haya que cumplir como un deber, de mala gana. Disfrutas haciéndolo. Se convierte en tu amor.

Si quieres poseer a Dios, te será imposible. A Dios no se le puede poseer. Todo lo verdaderamente grande no puede ser poseído, y eso precisamente es una de las tonterías más grandes que sigue haciendo el ser humano. Queremos poseer. Te enamoras y entonces quieres poseer, y al hacerlo destruyes el amor. El amor es la cualidad de Dios.
Jesús lo dijo de manera muy exacta: "Dios es amor". Si realmente quieres estar enamorado de Dios, no intentes poseerlo. Al poseerlo lo matas, lo envenenas.

Sí, no puedes poseerlo, pero tampoco hay manera de que lo pierdas. Está ahí. Siempre está ahí.

En el momento en que comprendas que el amor no puede poseerse, surgirá en ti una gran comprensión y lo tendrás, y será para siempre. No podrás agotarlo.

La existencia es una celebración continua, excepto para el ser humano. La existencia es un carnaval, una orgía de alegría, excepto para el ser humano. El ser humano se ha salido de esta tremenda celebración sin fin. El ser humano ha dejado de formar parte de ella, y permanece solo, alineado. Es como si el ser humano hubiera perdido las raíces que debería tener en la existencia. El ser humano es un árbol que está muriéndose, secándose, que ha dejado de estar vivo. Los pájaros ya no vienen a posarse en sus ramas, las nubes no le cantan, los vientos no danzan a su alrededor.
¿Qué le ha sucedido al ser humano? ¿Y cómo? ¿Por qué se halla en un infierno así? ¿Por qué está el ser humano metido en tal situación? Debe haber algo fundamental que no funciona.
El análisis zen, el diagnóstico zen, se debe a que el ser humano piensa que es. Los árboles no piensan, carecen de yo. Las piedras no piensan, carecen de un yo. El cielo carece de un yo, la tierra carece de un yo. Sin un yo no hay posibilidad de caer en la miseria. El yo es la puerta que da a la miseria. El Buda lo llamó atta, el ego, el yo.
Somos desgraciados porque estamos demasiado en el yo. ¿Qué quiere decir que estamos demasiado en el yo? ¿Y qué sucede exactamente cuando estamos demasiado en el yo? O bien se está en la existencia o en el yo, pero ambas cosas no son posibles. Estar en el yo significa estar aparte, ser separado. Estar en el yo significa convertirse en una isla. Estar en el yo significa trazar una línea de separación a tu alrededor. Estar en el yo significa realizar una distinción entre "esto soy yo" y "esto no soy yo". La definición, la separación entre "yo" y "no yo", es lo que es el yo; el yo aísla.
Y te congela, dejas de fluir. Si fluyes, el yo no puede existir; por eso la gente parece cubitos de hielo. Si carecen de toda calidez no pueden albergar nada de amor. El amor es calidez, y ellos tienen miedo del amor. Cuando les llega algo de calidez, empiezan a deshacerse y desaparecen las fronteras. En el amor desaparecen las fronteras; en la alegría también desaparecen, porque la alegría no es fría. Nada es frío, excepto la muerte. El yo es muy frío. El yo es la muerte. Quienes viven en el yo están ya muertos, o tal vez ni siquiera llegaron a nacer. Se perdieron su nacimiento. Nacer, vivir, significa fluir, ser cálido, deshacerse, disolverse, no saber dónde se acaba y dónde comienza la existencia, desconocer los límites, permanecer en esa consciencia difusa. Eres consciente, desde luego, pero no hay consciencia de la propia identidad. La consciencia en sí misma es inconsciente de la propia identidad.

El enfoque zen trata de cómo volver a convertirte en un no-yo. De cómo volver a disolver las demarcaciones, cómo no aferrarse a estas demarcaciones. Cómo volver a abrirse. Cómo ser vulnerable, cómo estar disponible para la existencia, de manera que pueda penetrarte hasta la médula.
Dice Lao-Tse: "Todo el mundo parece tan seguro de sí mismo, menos yo. Todo el mundo parece tan bien definido, menos yo.
Yo permanezco muy indefinido, ambiguo. Exactamente no sé donde estoy o qué soy o qué no soy. No sé cómo definir el yo y el otro.
No sé dónde se separan "yo" y "tú".

Esencialmente, no están separados. "Yo" es la polaridad de "tú"; son vibraciones de la misma energía. Esa energía que habla en mí está escuchando en ti; no está separada, no puede estarlo. Es un único espectro, sólo una longitud de onda. La misma onda que habla en mí está escuchando en ti. La misma energía es hombre en ti y mujer en otra persona. La misma energía es ser humano en ti y vegetal en los árboles. La existencia está hecha de la misma energía. Es un único material, tanto en las piedras como en las estrellas; en el hombre y en la mujer. Es un todo.

El zen es un tipo de religión totalmente distinto. Insufla humanidad a la religión. No le interesa nada sobrehumano. Todo su interés radica en cómo convertir la vida cotidiana en una bendición.

En realidad no hay un yo, en realidad no puede haberlo, porque no estamos separados de la existencia, sino unidos y juntos en un universo. Ese es el significado de la palabra "universo": es uno. No es un multiverso, sino un universo. Todo es uno; al morir, al vivir, al nacer, al amar, al odiar, todos somos uno. Palpitamos juntos.
El hálito que tomo me viene de ti. Hace un instante era tu hálito, y ahora es el mío. Y en un instante dejará de ser mío, para pasar a ser de otro. No puedes reclamar ni siquiera tu respiración. Se mueve. Vivimos en un mar de vida; vivimos dentro de todos.

jueves 23 de febrero de 2012

Nasrudin



La estadía

Una vez que el verdugo ejecutara al tesorero de palacio, acusado de malversación, Tamerlán nombró al Mullah Nasrudin en su reemplazo.
Pero no pasó mucho tiempo antes de que alguien informara al rey que el nuevo tesorero estaba distribuyendo dinero entre los pobres. Colérico, el gobernante le mandó llamar e hiriente le dice:
-¿Quieres correr la suerte de tu predecesor?.
-¿Castigarías a un hombre fiel que simplemente trata de prolongar tu estadía en la tierra?, replicó serenamente Nasrudín.
-¿Cómo es que esquilmar mis cofres podría otorgarme más vida?, preguntó con sorna Tamerlán.
-Oh mi soberano, cuando doy dinero a pobres y necesitados, consigo que recen hondamente para que nuestro bienamado rey tenga una vida larga y próspera. Si tu tesorero no obtuviera las oraciones de esta manera, dime, ¿quién conseguiría la ayuda del Todopoderoso para mantenerte con vida un día más?.

jueves 16 de febrero de 2012

Nasrudin

El atuendo

Finalmente la esposa de Nasrudín terminaba de tejerle un magnífico y anhelado manto de invierno.
El Mullah, encantado por la calidad del tejido y su elegante estilo, fue presuroso al vestuario a buscar un majestuoso turbante para así complementar su vestir. Se pavoneó con los suyos unos instantes y luego salió rumbo a la ciudad a lucirse con su nuevo atuendo.
En su camino, a poco andar, se le aproxima un hombre y le muestra una carta, diciéndole:
-Perdona, pero acabo de recibirla y agradecería que me la leyeras. Está escrita en árabe y por desgracia desconozco el idioma.
-Lo siento, pero no puedo ayudarte, yo también lo desconozco.
-Pero estás vestido como un árabe, sin duda hablas tu lengua natal.
El Mullah Nasrudin se quitó cuidadosamente el turbante y el manto y se los colocó al hombre, diciéndole:
-Ahora que eres árabe, lee tú mismo la carta.

domingo 12 de febrero de 2012

Nasrudin

Un buen plato

El sha alababa al cocinero jefe por la apetitosa comida.
-¡Ambrosía! Nada más apropiado para un rey que un buen pulao.
-Ciertamente, coincidió Nasrudín, que estaba invitado a la mesa real.
El rey comía por demás, y empezó a sentir pesadez en el estómago.
-Realmente, el pulao llena demasiado. Tiene mucha grasa; es una comida demasiado fuerte.
-Ciertamente, coincidió el Mullah.
El monarca se volvió malhumorado hacia Nasrudín.
-Cuando alababa la comida, estabas de acuerdo, y ahora que la critico, también estás de acuerdo. ¿Eres incapaz de formarte una opinión propia?
-Oh mi soberano, contestó el Mullah, si un gran gobernante como tú es incapaz de decidirse, ¿cómo se puede esperar que lo haga un hombre común como yo?.

viernes 3 de febrero de 2012

Nasrudin

Los modales

Nasrudín visitaba Samarcanda durante el reinado de Tamerlán.
Entrando en la ciudad, se perdió en sus callejuelas desembocando en un lugar oscuro, repleto de escombros y casas vacías.
Temeroso de los ladrones y asesinos que seguramente pululaban esas calles, rezó, invocó, imploró, a una miríada de dioses, sin olvidarse de santos, patronos y otras yerbas, mientras conducía a su asno por los desolados y sórdidos callejones.
Para más desgracia, se desplazaba sin percatarse, por delante del conquistador Tamerlán, quien avisado de los disturbios civiles, se había disfrazado de vagabundo y recorría las zonas más arrasadas y deprimidas de la ciudad en busca de agitadores. Al ver al desdichado Mullah, el cruel conquistador abruptamente le cortó el paso y gritó:
-¡Cómo se atreve alguien como tú atravesar esta ciudad como si fuera suya. Desmonta enseguida o tu burro será confiscado y tú serás decapitado!
-Gran Tamerlán, dijo balbuceando Nasrudín, ten misericordia, este animal es la última de mis posesiones mundanas.
-¡Por el Profeta!, vociferó Tamerlán. ¿Es tan pobre mi disfraz que incluso un palurdo como tú puede identificarme?.
-No es tu traje, tus modales te delatan. Un hombre que ordena a un extranjero que desmonte bajo pena de muerte, no puede ser otro que el conquistador responsable de la matanza de tantas vidas inocentes, replicó el Mullah.

jueves 2 de febrero de 2012

Nasrudin

Mala educación

En la concurrida ciudad de Bagdad, Nasrudín extravió su asno. Tras buscar al animal durante varias horas, agotado, se sentó a descansar en un salón de té. Poco después, observó una muchedumbre reunida en la casa de la sabiduría. Se acercó a investigar, y el Mullah divisó a su burro rodeado por un grupo de eruditos. Fue hacia él y lo abrazó con cariño y reproches.
-¡Tu burro ha hecho estragos en esta honorable sede del saber!, gritó
el decano. Debes pagar una enorme multa.
-Te confundes, replicó Nasrudín, tu debieras resarcirme. Yo tenía un burro muy bien educado. ¡Védlo ahora! Después de unas horas en este lugar se ha transformado en un delincuente.