domingo, 19 de julio de 2009

El ladrón no era de este pueblo

Cuando el Mullah era juez en su pueblo, entró una vez a la carrera en la sala de la Corte una desgreñada figura reclamando justicia.
—Me tendieron una emboscada y me robaron, en las proximidades del pueblo, protestaba. Alguien del lugar debe de haberlo hecho. Pretendo que usted encuentre al culpable. Se llevó mi manto, mi espada y hasta mis botas.
—Veamos, dijo el Mullah. ¿No se llevó su camiseta? Advierto que aún la tiene puesta.
—No, no lo hizo.
—Pues entonces, no; el ladrón no era de este pueblo. Aquí las cosas se hacen cabalmente. No puedo investigar su caso.

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