sábado, 18 de julio de 2009

Imposible de contestar

—No hay nada que no pueda ser contestado por medio de mi doctrina, sentenció un monje, que acababa de ingresar en la casa de té donde Nasrudin se hallaba con sus amigos.
—Pues, hace poco rato, replicó el Mullah, un erudito me desafió con una pregunta imposible de contestar.
—¡Lástima que yo no estuviera aquí! Dime cuál es y la contestaré.
—Muy bien. Me preguntó: "¿Por qué intentas entrar en mi casa por la noche?"

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