sábado, 29 de agosto de 2009

Sólo los tontos pueden estar seguros de algo

En cierta ocasión la esposa del Mullah Nasrudin, fue a visitar a una especialista en lectura de tarot y regresó a su casa muy alterada.
—Cualquier cosa acerca del futuro es de preocupar; por eso, dijo ella,
es mejor no saber el porvenir, ya que cuando se conoce algo a ciencia cierta, pronto cambia el presente y surgen muchas preocupaciones.
Por ejemplo, si llegara a saber que me voy a divorciar algún día, o
que mis hijos se van a enfermar de muerte dentro de algunos años, me preocuparía terriblemente y eso me impediría vivir el presente.
Notándola Nasrudin un tanto alterada, le pidió que le comentara un poco más de lo que le estaba sucediendo.
—He estado con una lectora de cartas del tarot, una mujer muy buena y está bien, pero me ha dicho algunas cosas y estoy muy preocupada.
—No te preocupes, dijo el Mullah. Entiende que nada es seguro en la vida, así que esa mujer no puede acertar ninguna predicción acerca de lo que pueda suceder más adelante. Más aún te aclaro esto: sólo los tontos están seguros de algo.
—¿De verdad crees lo que dices?, le pregunta, insistente, la esposa. ¿Estás realmente seguro de eso?
—Por supuesto que sí. Estoy absolutamente seguro, aunque sólo los tontos pueden estar seguros de algo.

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