domingo, 18 de octubre de 2009

Yo sé lo que hay que hacer

La mujer del Mullah Nasrudin estaba con las contracciones del parto, y la espera se hacía dolorosa, y el tiempo cómplice. El niño aún no nacía.
Los parientes, preocupados por la mujer, se acercaron a Nasrudin a preguntarle que debían hacer. El Mullah pensó por un instante y dijo:
—No desesperen, seamos pacientes, Yo sé lo que hay que hacer.
Salió al instante con destino a su casa. No tardó en volver, y en sus
manos traía varios juguetes. Se los entregó a las mujeres diciendo:
—Colocad estos juguetes debajo de mi mujer. El niño saldrá a jugar en cuanto los vea.

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