sábado, 1 de mayo de 2010

Nasrudin


Nuestra vida es así

Cierta vez, Nasrudin solicitó trabajo a un comerciante de maderas.
Lo consiguió; la paga era muy buena y lo mismo las condiciones de trabajo; por esa razón, estaba decidido de hacer posible, lo mejor.
Su jefe le dio un hacha, y le mostró el área prevista de trabajo.
El primer día Nasrudin trajo 18 árboles.
—¡Felicitaciones, dijo el jefe, sigue así!
Muy motivado por las palabras del jefe, Nasrudin intentó esforzarse más al día siguiente, pero sólo pudo traer 15 árboles. El tercer día intentó incluso con más fuerza, pero sólo pudo traer 10 árboles. Así,
indefectiblemente, día tras día iba trayendo cada vez menos árboles.
"Debo haber perdido fuerza", pensaba. Se dirigió donde su jefe y le pidió disculpas, Le dijo que no podía entender lo que estaba pasando.
—¿Cuándo fue la última vez que afilastes tu hacha?, preguntó el jefe.
—¿Afilar? No tuve tiempo de afilar mi hacha. He estado muy ocupado tratando de cortar los árboles.

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