lunes, 20 de julio de 2009

Nasrudin

Un fatigado halcón

Un día, Nasrudín vió a un fatigado halcón posado sobre el antepecho de su ventana. Jamás había visto un pájaro igual.
—Pobre, ¿Cómo es posible que te hayan dejado llegar a este estado?, dijo con tristeza.
Cortó las garras del halcón, le enderezó el pico y le recortó las plumas.
—Ahora te pareces más a un pájaro, dijo entonces Nasrudín.

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