viernes 13 de enero de 2012

Nasrudin

Un hombre piadoso

Reunidos los habitantes del poblado, el imán comenzaba un sermón sobre las grandes acciones de los profetas. Cuando, en su forma teatral y enfática de hablar describía las gestas nobles de uno de los más prominentes, Nasrudín estalló en llanto.
—¡Mirad a este hombre piadoso!, exclamó el imán, señalándolo.
¡Está tan conmovido que no puede contener las lágrimas!
—Es verdad, sollozaba el Mullah. Me has conmovido. Mi cabra favorita murió esta madrugada y no consigo consolarme. Cuando sacudías la cabeza al hablar, me recordabas tanto a ella que me has hecho llorar.

1 comentarios:

  1. jajajajajaja....definitivamente, las cosas nunca son lo que parecen ser, ni tampoco son de otra forma.

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